miércoles, octubre 31, 2007

Quiero saberlo (de Ximena Rivas) P701200

Quiero conocer que se esconde debajo de mis palabras

esas que surgen desde un recóndito lugar ,

alejadas de oídos y ojos sacrílegos

Internarme en esa impenetrable selva ,custodiada por el inconsciente

saber donde yacen las penas y los sueños mas profundos

donde las sonrisas se disuelven en marejadas de angustia

Cuando una puñalada no se paga con sangre sino con angustioso silencio

...¡Deseo saber...necesito saber !


Ver a la cara los fantasmas del espejo


aún al mas oscuro...y sin rodeos

pero no lo merezco aún, por eso mi "yo" no encuentra el cielo

Bajo cada letra... un enigma, cien misterios


Cuando las palabras destapen mi yo interno


disfrutaré de la luz en toda su magnitud

o me hundiré en la negrura absoluta del averno

sin retorno posible...enmudeciendo

¿Será un eterno secreto, que jamás revelaré ni en sueños?

Detrás de nosotros (de Alejandro Drewes) P702031

(versos mínimos para una despedida)



Hijos de la borrasca del tiempo
gris que nos ha tocado,
de su aroma oliendo a viejo
desencanto y fatigados huesos
que quisieran apenas un quieto lugar en la tierra.

Solía cavilar a veces
sobre un seco trazo de humo

fulgurando en la memoria
de los que caminaron conmigo
-pero mira: tan enhiesta es la rosa
bajo el grave arco solar-

y a su manera frágil dice algo
de nosotros. Pero me lleva
el aire tenso de la despedida.
He dicho que caigo bajo la rueda
de las repeticiones; que han huido
de aquí ya todos los pájaros:

pero queda la hierba del cielo,

escasa y pura queda y tus ojos

en la distancia quedan y aún el espejo

en el mar de inmutable niebla
y de otro verano los pinos. Al cabo
del día nueces amargas, y de cada palabra
el diario peso que cargo conmigo.

viernes, octubre 26, 2007

¿Qué pasaría? (de Ivana Fernández) P703140

¿Qué pasaría, si así como te siento
respirara yo tu aire
y tú me dieras tu aliento?

¿Qué pasaría si tus manos
se encontraran con las mías
y juntas formaran murallas con caricias?

¿Qué pasaría si tu voz, dulce y tranquila
en un susurro murmurara
todo el amor que lleva encima?

¿Qué pasaría si mi mirada nerviosa, inquieta
deseara reflejarse en tus ojos,
para calmar su tormenta?

¿Qué pasaría si mi boca hacerte saber pudiera
que los besos que anhela
se encuentran todos en esa, tu boca perfecta?

¿Qué pasaría realmente si el amor que te tengo
inundara de locura y pasión
mi alma, mi corazón y hasta mi cuerpo?

Respuestas (de Gustavo A. Schek) P710121

Es verdad que nunca supe contestarte
tu clima de ordalías y admoniciones vanas.
Quizá debiste ser una pared callada
guiándome al tocarla en la habitación a oscuras
diciendo sin palabras: éste es tu cuarto
esta tu puerta
esta, tu casa

Quizá debiste, como pared, quedarte quieto
dejarme abrazarte, refugiarme.
Atravesar de un salto el relente del tabaco
en la penumbra de la imposible siesta
profanando el severo monasterio de la tarde.

Dejarte abrazarme, refugiarte
mientras perdías la implacable batalla de los días
mientras la piedra que tendría tu epitafio
estaba abandonando la montaña.

Es esta certidumbre de la impunidad de los ayeres
lo que hoy me ha retornado hasta tu imagen
mis manos buscan a tientas las paredes
mi soliloquio, tus respuestas ausentes.

Impávida, omnipresente, tu cabeza
ha debido guiarme, adivinando
mientras crecía, siguiendo moldes de otros

las preguntas que nunca formulaste
se han respondido todas, una a una

y un día me vi los zapatos lejos
los pantalones largos, el alma grande
algunas canas y otros
muchos otros afectos

corrí a mostrarme a vos con ilusión de niño
pero sólo estaba el frío, Papá
sólo el viento.

miércoles, octubre 17, 2007

La cumbre... (de Skorpiona) P611150

Rumbo hacia la cumbre de su vida,
el hombre en denodado sacrificio,
transita por senderos escabrosos.
Lágrimas sin llanto gota a gota,
transpira cada poro de su cuerpo.

Trayecto que lo deja sin aliento,
con la boca reseca sin saliva;
agrieta la tersura de su piel,
que arruga luego con los años;
ojos que otean en tinieblas,
perlas que caen al vacío;
hebras canas junto al viento,
raudas vuelan en su huída;
muros grises de lamento,
tropieza entre las piedras;sangran y supuran las heridas,
que cicatrizan con el tiempo...

Ruleta indolente de estaciones,
implacable gira en su rutina.
Seduce a un cuerpo ladronzuelo
que hurta horas al reloj,
aferrándose al juego de la vida
como empedernido jugador
y obstinado insiste en ascender,
arrastrando lerdo entre peldaños:
sueños, ilusiones y sus huesos,
con joroba a cuestas.

Atento al desamor (de Silvia Longohni) P703272

El abismo se crece a soplos leves,
pequeñas rajaduras cotidianas,
la palabra ni fiel ni traicionera,
el andar anodino deshuellado
o huellas que no dejan un camino.

Tendré que desamarte y es urgente
dejar que la llovizna lave y lleve
el tiempo transcurrido en negligencia.

Atento al desamor está el olvido:
Palabras que no son aunque hayan sido
y ni el eco estertóreo las recuerda.

martes, octubre 09, 2007

¿En qué momento? (de Ximena Rivas) P701200

¿Que diferencias veo en mi interior? Es que las diferencias exteriores están a la vista, esas curvas que a medida crecemos queremos ocultar y luego aceptamos acostumbrándonos a ellas. Los cambios físicos naturales que nos acompañan y van dando lugar al crecimiento.

Aunque yo me refiero precisamente a los cambios interiores. Tenemos mas información, acumulan os conocimientos pero son las experiencias de vida, aquellas que hemos atravesado, todos y cada uno de nosotros, como el dolor, las muertes que nos tocan de cerca, de seres queridos, la amistad, el amor, el primer beso, el despertar al sexo, los buenos y malos sentimientos que tantas veces nos asaltan de golpe sorprendiendo, rencor, odio, celos...mmmmh tantas cosas...mejor no busquemos. En mayor o menor medida, aun, los que lo nieguen(a veces están encubiertos) todos los tenemos.

Ellos van dejando huellas, nos van cambiando. Pero ¿Cual es el momento? el momento exacto en que comienza este cambio ¿dónde esta la fisura, la brecha, el instante? ¿ dónde comienza el proceso?

Cuando era niña me prometía a mi misma no cambiar. Me decía, los adultos están siempre llenos de problemas, tantos problemas que se ahogan, que no los dejan ver mas allá, a veces no escuchan, no sienten, son autistas, están tan ocupados, tan camuflados con sus problemas que se olvidan de ser felices con las cosas mas sencillas.

Entonces me prometía, cuando sea adulta y tenga problemas tratare de minimizarlos, de hacerlos muy pequeños, no permitiré que se adueñen de mi tranquilidad, de mi vida, de mi felicidad, pensaré que al otro día cuando despierte el sol volverá a salir nuevamente y brillará solo para mi...(¡que egoísmo!)eso ayuda...eso me decía. A veces los adultos muchas veces se olvidan de ver el sol, es que no se hacen tiempo.

Entonces me dedicaba a observar a los pájaros, gorriones y picaflores que venían a beber agua de la canilla del jardín y a bañarse en el charco que esta dejaba cuando estaba mal cerrada, los veía perseguirse, bañarse, jugar despreocupadamente, estaba mucho tiempo viéndolos y me sentía un gorrión, un picaflor, capturaba sus pequeñas y sencillas felicidades (solía ser muy solitaria y otras demasiado sociable-siempre fui muy contradictoria)

Veía a mi gato estirarse al sol, placenteramente o subir corriendo al árbol y afilarse las uñas en la madera, o mi perra correteando feliz, enterrando un hueso por centésima vez tratando que no descubriera el lugar exacto en que lo hacía. Entonces pensaba...ellos tienen el secreto...son felices...es así de simple...¡¡Parecí a tan sencillo!!

¿Pero lo es? ¿Realmente lo es? cuando comenzamos a crecer es como si todo, todo se fuera haciendo mas y mas complicado, más vivimos, atravesamos mas experiencias cometemos mas errores.

Ayer era muy sencillo, sólo ayer, apenas ayer...pero hoy quiero que también lo sea, quiero volver a observar al pájaro, al gato, al perro, aprender un poco de ellos o quizás ver todo otra vez con los ojos que perdí, con la mirada que perdí, mis ojos de niña..ahí es cuando me pregunto ¿Por qué? Porque tenemos que crecer? para que queremos dejar de ser niños si cuando dejemos de serlo ya nadie nos protegerá, ni velará nuestros sueños, es mas algunas veces hasta dejaremos de soñar, los desecharemos por inútiles y allí será cuando comenzaremos a morir.

Quizás tengamos que hacernos fuertes para ser nosotros mismos protección, refugio, cobijo de nuestros propios niños, y hacernos invencibles para ellos...

Preguntas... respuestas. ..deseos. .y misterios de esta aventura que es vivir...

Conclusión: lo único que nunca podrán robarte son los sueños... Nunca dejes de soñar... cuando ya no haya sueños lo sabes...comenzará s a morir y nunca mas verás el sol.

Cosas que pasan (de Emiliano Almerares) P609150

Habíamos ido de camping a Villa Gesell. Entre los que estábamos ahí, se encontraba Silvina, una chica muy linda, amiga de Marcelo, que yo la conocía de los cumpleaños y de alguna que otra reunión que Marcelo había hecho en su casa. A veces, cuando de casualidad nos encontrábamos por ahí, cambiábamos un par de palabras. Esa era toda la relación que teníamos. Si es que a eso se le puede llamar relación.
Los hombres habíamos ido a buscar leña y al volver, la encuentro sola, llorando.
-¿Qué te pasa, Silvina? -le pregunto.
-No quiero estar acá. Me quiero ir -me dice con la voz entrecortada.
-Bueno, no te pongas mal. Andate. Para qué te vas a quedar así -le dije y enseguida me di cuenta de que no eran las palabras que ella esperaba escuchar, seguía llorando-. Mirá, para serte sincero, yo tampoco la estoy pasando muy bien que digamos. ¿Querés que nos vayamos?
Esa idea pareció gustarle más. Me miró a los ojos, entre lágrima y lágrima se las ingenió para esbozar una sonrisa y me dio un largo abrazo de agradecimiento.
Respondí su abrazo y la besé en la mejilla. Un beso fraternal podría decirse. Sin ninguna intención rara.
-Gracias -me dijo.
Minutos más tarde, el llanto cesó.
-En realidad, no me quiero ir a casa. Me quiero ir de acá. No me va la vida de camping. Nunca me gustó. Soy más de hotel 5 estrellas. No sé porque pensé que esta vez iba a ser distinto -y luego de una pausa separadora dijo:
-Me dijeron que por acá hay unas cabañas muy lindas, con una vista al mar espectacular. ¿Querés ir?
No había manera de rechazar la invitación, pero me tomó por sorpresa y me quedé mudo.
-Uy, disculpame. Olvidate. No sé que estaba pensando. Hacé de cuenta que no dije nada. Soy una desubicada.
-No, no. Me encantaría ir. ¿Qué esperamos?
Preparamos los bolsos y nos fuimos.
Eran unas cabañas totalmente equipadas. Hasta yacuzzi tenían. Nos dimos una ducha. Ella primero; yo después. Compramos unos sándwich en la proveeduría y fuimos a comerlos afuera, a un banco largo, tipo de plaza, que había frente al mar. La noche era clara y cálida.
-Che, gracias por acompañarme. Sola no me iba a ir y realmente la estaba pasando muy mal -me dijo y la luna llena me permitió ver la tristeza en sus ojos. -Todo bien. A mi tampoco me gusta mucho la precariedad de los camping, pero Marcelo estaba tan entusiasmado y hacía tanto que lo venía planeando que no podía decirle que no. Así que, yo también te tengo que agradecer a vos. Igual, perdoname que me meta, pero me parece que la angustia que vos tenías esta tarde, no era nada más que por el campamento. No sé, me parece que un poco de humo y una que otra picadura de mosquito, no ameritaban tanto llanto. ¿Me equivoco?
-No, tenés razón. No ando bien. Acepté venir porque creí que me iba a ayudar alejarme un poco, pero fue peor.
-¿Qué te pasó? Si es que me querés contar.
-Me separé de mi novio hace dos meses y no lo puedo superar. Es muy doloroso. Llevábamos 5 años juntos.
-Sí, es entendible -le dije sintiendo que tenía la obligación de decir algo y sin saber nada más inteligente que decir.
-Fue una situación horrible. Pensé que era el hombre de mi vida. Hacía dos años que se había venido a vivir a mi departamento y aparentemente estaba todo bien. Un día salgo más temprano de trabajar y cuando llego al departamento, lo encuentro en "mi" cama con otra mina. No lo podía creer. Nunca me lo hubiera imaginado. Cuando reaccioné, armé un escándalo que ni te cuento. Y obviamente, lo eche del departamento en ese mismo momento.
-Que feo. La verdad que nunca me pasó algo así. No sé como reaccionaría.
Ella hizo un silencio, tal vez esperando que le dijera algo más.
-Disculpame. Quisiera decir algo que te hiciera sentir mejor. Pero creo que serían palabras vacías. Creo que lo mejor en estos casos, y la única cosa que se puede hacer, es soportar el dolor y esperar hasta que un día, como por obra de magia, la angustia desaparezca. El problema es que no se puede saber cuando va a ser ese día.
-Sí, eso me dicen todos y es fácil decirlo. Pero ¿sabés lo que pasa? Si él hubiera desaparecido de mi vida, capaz que sería más sencillo. O al menos, eso creo. Pero no me deja en paz. Me va a buscar al trabajo. Se me aparece en casa. Me manda un ramo de rosas todos los días. Me llama. Me deja mensajes en el contestador. Me pide que lo perdone. Me jura y me re contra jura que no va a volver a pasar. Hasta me hizo un pasacalle. Y lo peor del caso es que sigo enamorada de él. A veces, pienso en todo lo que vivimos y me dan ganas de perdonarlo. Pero creo que en estos casos, es necesario dejar el corazón al margen y pensar con la cabeza. Y no hay nada que me haga pensar que si me engañó una vez, no vuelva a hacerlo. Tal vez, la próxima vez tendría más cuidado. Pero sé, estoy totalmente segura, que, tarde o temprano, volvería a engañarme. No puedo perdonarlo. Aunque por dentro, me sienta morir.
-Sí, yo pienso lo mismo. No se puede perdonar una infidelidad. No tenés que aflojar. Tratá de mostrarte lo más fría posible. Que no se de cuenta de que a vos todavía te pasan cosas con él, porque si no, no te va a dejar en paz. Ahora, ¿vos realmente querés que él desaparezca de tu vida para siempre?
-Y ya te digo, por dentro, a veces me dan ganas de perdonarlo. Pero por otro lado, se que lo mejor va a ser que me olvide de él, porque no quiero volver a pasar por esto. Al menos, no con él.
-Bueno, ese es el problema. Vos todavía no sabés lo que querés hacer. Porque una vez que estés segura de que no lo querés ver ni en figurita, lo amenazas con hacer la denuncia por acoso en la policía. Y si te sigue molestando, la hacés y listo. Ahí se acaba todo.
-¿Y si me decido por perdonarlo?
-Y bueno, vos sabrás. Si esa es tu decisión, vas a tener que hacer borrón y cuenta nueva y rogarle a Dios que no te vuelva a lastimar.
-Puta, qué difícil que es.
-Y sí, el amor es la cosa más complicada y retorcida del mundo. Porque no hay libros, ni manuales que uno pueda consultar cuando no sabe que hacer. Por ejemplo, si estos manuales existieran, vos lo abrirías en el capítulo infidelidad y ahí posiblemente diría algo así: Si su novio la engaña, mándelo a cagar. Entonces, vos agarrás, lo mandás a cagar y santo remedio, a otra cosa mariposa, si te he visto no me acuerdo y seguís con tu vida como si nada hubiera pasado.
Río de buena gana y apoyo su cabeza en mi hombro. Yo no pude hacer otra cosa más que rodearla con uno de mis brazos.
-Gracias, de verdad. Muchas gracias. Me siento mucho mejor -dijo mirándome a los ojos y pude ver que era verdad.
-De nada.
Después de eso nos quedamos callados. Mirando el cielo. El silencio era total, sólo se escuchaba el sonido del mar. No sé ella, pero yo sentí una sensación de bienestar que creo que no había sentido antes. No sé si era porque creía que realmente había ayudado a que ella se sintiera mejor, o por tener a una chica hermosa descansando su cabeza en mi hombro, o no sé porque habrá sido, pero me hubiera quedado ahí, sin moverme, una semana.
Después de dejar caer unas cuantas lágrimas más sobre mi hombro, se quedó dormida. En algún momento, yo también lo hice y el sol nos encontró abrazados. Al mediodía, volvimos a Capital, cada uno a su casa.
-Bueno, chau. Gracias por todo. Hablamos -me dijo al despedirse.
Cuando le conté a Marcelo, lo que había pasado, porque me había ido tan repentinamente del camping, me dijo que era un boludo.
-Te juro que no lo puedo creer -me dijo indignado-. Te invita semejante pedazo de mina a pasar la noche en una cabaña frente al mar y no hacés nada. ¿Te pensás que te invitó para charlar nada más? Debe pensar que sos puto. Y lo bien que hace. Es más, me parece que tiene razón, te debes haber vuelto puto. Sí. No hay otra. Te volviste puto. Y bueno, mala suerte. Pasa en las mejores familias.
-Anda a cagar. Pero, sí, la verdad que tenés razón. Soy un boludo -le dije para que me dejara de joder. Él jamás me entendería y yo no quería hablar más del tema. Pero en el fondo sabía que había hecho lo correcto. Sólo un canalla se hubiera aprovechado de esa situación y yo no lo soy.
No volví a ver a esta chica. Dicen que al final se decidió por perdonar a su novio. Sólo deseo, de todo corazón, que no vuelva a lastimarla. No dejo de preguntarme que hubiera pasado si hubiera actuado como el común de los hombres. Creo que nunca lo sabré. Y lo más triste del caso es que aunque ella ya ni se debe acordar de mi; yo, todavía, cada vez que voy a la costa y escucho el sonido del mar, siento una lágrima de ella cayendo sobre mi hombro.

martes, octubre 02, 2007

El alma (de Jorge Luis Estrella) P703250

A Ximena Rivas
El alma es una intangible mariposa en vuelo,
el ángel que nos cuida más allá de la sangre,
es la sombra y la luz de inmaterial materia,
es la sonrisa cósmica escondida en la lágrima.

Es el vacío que llena cada espacio del tiempo,
la entelequia más sobria, la realidad más ebria,
es la voz que, callada, dice el texto más puro,
la abeja en la colmena de la vida futura.

Yo la siento en mi cama, yo la paro en mis sueños,
yo la acuesto en mi éxito, la recuesto en mi espera,
le cedo todo el cuerpo para que esté abrigada,
le escribo este poema con sus propias palabras.

Realmente sucedió... (de Alexander Vórtice) P709240

Realmente sucedió: primero una brisa marina,
más tarde el río de los tímpanos,
y al final, una solitaria cuerda vocal
que respondía a las múltiples cuestiones.

Sin lugar a dudas todo podía suceder
bajo tierra: los habitantes del ultra mundo
señalaban con sus dedos rojizos el porvenir,
y fue así, de este modo tan fantasioso,
que sin lugar a dudas
podía suceder lo increíble.

Y sucedió: aunque muchos digan lo contrario.
Sucedió que el aura se unió al Supremo Saber,
y los hombres del Cosmos iniciaron la guerra
para conquistar el País Rana; sucedió
que el arco iris ya no cometió errores
de color, y los muelles de tu cama desearon
azul y verde.

Sucedió que mi mente besó el miedo de no estar
frente al alba de los profundos enigmas,
al tiempo que mi cuerpo era subastado
más allá del mundo real.