sábado, octubre 22, 2016

ÉTICA LAHORMYDOC: los jueces sin juicio (13º nota)

    En el preciso momento en que un ser humano es investido con el poder de decidir qué es legal y qué no lo es, si algo es castigable o no, si un delincuente se ha redimido, si una transacción es apropiada a derecho, o cuál es el mejor destino de un niño. En ese instante, estamos construyendo un sabio o generando un monstruo. 
    A veces, por ejemplo, los jueces (en cualquier país del mundo en que trabajen –no se tarta de problemas nacionales sino mundiales-) no piensan como personas normales, terminan más apegados a leyes y códigos que a la realidad, cuando no a intereses mezquinos o revanchistas. Arbitran en situaciones complejas cuando en verdad muestran el más absoluto desconocimiento y la más férrea y desatinada incomprensión, incluso, de las situaciones más simples de la vida, lo que sabemos todos, por ejemplo, que un violador vuelve a violar una y otra y otra vez.
    En tal sentido, los malos jueces (que de ningún modo son todos ni la mayoría pero sí demasiados); son creadores de víctimas, de muerte y desolación. Hablan por ejemplo del bien del menor, mientras confinan a un padre y su hijo a un horario de visitas de profesor particular; se golpean el pecho hablando de la justicia, mientras liberan a los ricos que delinquen y encarcelan a los pobres (demasiadas veces) hayan o no delinquido; poemizan sobre la igualdad ante la ley mientras llevan delante las causas de funcionarios que aún están en el poder, con una velocidad de tortuga renga.
    ¡Ay los jueces, ay la justicia, ay la libertad!
    Merecemos otros jueces, merecemos otra justicia, luchemos por ello. 
     
Desde el alma

LUIS ALBERTO BATTAGLIA 
12-3-2015
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jueves, octubre 20, 2016

S U E 003

3 El  Destrozo

A
brió los ojos con la mañana, ansioso por llevar la carta al correo; un presentimiento le daba felicidad. Buscó la carta donde la había dejado la noche anterior, pero no pudo encontrara. Luego buscó en el resto de la casa, pero sin obtener resultados. Furioso, salió de su casa golpeando la puerta. Caminó por la calle hasta apaciguar su furia, la gente lo miraba sin saber, con gestos indiferentes pasaban y se perdían.
Volvió a su casa, el silencio inmóvil de los muebles parecía perdonar su arrebato. Tomó un papel y comenzó a escribir la carta, la de siempre, la botella de los náufragos, el licor de los enfermos, el fuego de los tristes. La carta lo salvaría de la soledad y de la tristeza.
El ruido, proveniente de la habitación, había comenzado. Se dirigió hacia allá. Vio, al llegar, sólo un escarabajo. Cuando volvía al living para terminar la carta, se chocó con la cosa redonda, cayó al suelo. Se levantó, tomó la cosa redonda y la llevó a la mesa del living. Buscó la carta, pero no estaba. La buscó por toda la casa, la carta no estaba. Miró por la ventana la playa, la muchedumbre bulliciosa. Tantas personas y él... solo; sin poder escribir su carta, sin poder fabricar su puente, sin encontrar la llave de su cárcel. Cruel condena la de quedarse solo. Podría salir, y entre toda la gente estaría solo.
Desayunó. Tomó un papel para escribir su carta. Ni ruidos ni cosas redondas pudieron detenerlo. Terminó la carta y salió para el correo. Contento, nervioso. Su corazón se apresuraba y la emoción era un presentimiento dulce: “Ella me quiere, ella contestará."
Ya estaba cerca del correo, sólo debía cruzar una calle y luego... sería dueño de su destino. Cuando se disponía a cruzar, un auto fulminante como un cometa pasó mordiendo el cordón. Juan tembló, la carta se le cayó por una alcantarilla. ¿Gritar, saltar, golpear? Se quedó parado, inmóvil, con los ojos fijos en la alcantarilla. Y luego susurró algo que el escritor no pudo escuchar. Se fue, caminando lentamente. Entró en su casa, deprimido. Era la una de la tarde... no quiso almorzar.
El ruido, proveniente de la habitación, había comenzado. Se dirigió hacia allá. Vio, al llegar, sólo un escarabajo. Se quedó en la habitación, sentado en la cama. Dibujó un escarabajo en un papel. Miró las paredes, pensó que no vendría mal una mano de pintura; había demasiados escarabajos dibujados en las paredes. Recordó cuando El Principito decía: “dibújame un cordero”. Pero en este caso la sensación era muy distinta.
Se recostó en la cama. Se quedó dormido, soñó: Caminaba por el techo cabeza abajo, estaba en un departamento que no reconocía. Había tres osos jugando a las cartas. Recordó la carta, y estaba allí entre las cartas de los osos. ¡Cuidado con los osos, cuidado con los osos! Se despertó gritando ¿Cómo podía ser posible, ¡cómo!, que él no pudiera enviar una carta? Algo tan simple como enviar una carta. Toda la gente enviaba cartas. Los carteros cruzaban calles y veredas en un descontrolado incendio de incoherentes llamas. Juan despertó y comprendió que había soñado que despertaba. Pero ahora estaba despierto.
Eran las siete de la tarde de ese sábado maldito, de esa semana maldita, de ese mes, de esa vida. ¿Y si no comer para morir al fin?, pero el hambre lo persuadió de lo contrario. Odiar con tanta fuerza las paredes, la ciudad, el país, el mundo, el universo. Querer ametrallar a los habitantes de la playa anocheciente ¡cuánto odio le lastimaba el corazón!
En una furia insensata tomó el libro de argidectura y lo hizo pedazos. Luego arrojó los pedazos por la ventana y éstos volaron con el viento en una especie de humareda de papel. El ruido, proveniente de la habitación. Se dirigió allá. Vio, al llegar, sólo un escarabajo.
Salió de su casa para cenar. Caminó por las calles llenas de gente. Recordó el libro de argidectura y una tristeza sintió, abrumadora como las navidades de los huérfanos. Lo buscaría... en las librerías, en las bibliotecas, donde fuera necesario. La cena le cayó mal... no pudo digerir. Las cosas que lo hacían sufrir no eran, sin embargo, tan inexorables como la muerte o como el destino de los hombres. Y lo hacían sufrir. Y estaba allí, sintiéndose mal.
Ya en su casa, volvió a escribir la carta. Luego encendió la televisión. Era una luz que lo hipnotizaba, “olvida que estás triste”; era un sonido que lo hipnotizaba, “olvida que estás triste”. Pero unas lágrimas rodaban por sus ojos al recordar el libro que rompió, al recordar la dicha que rompió, las estaciones de tren, sus ojos. Y esa carta que debía salvarlo, revivir un amor, volverlo al presente. Y esa carta... "olvida que estás triste".
Apagó la televisión y se fue a dormir. Por la mañana recorrió las librerías buscando el libro de argidectura, luego las bibliotecas; pero fue en vano, nadie sabía de la existencia de ese libro. Volvió a su casa, más triste. Miró la cosa redonda sobre la mesa del living. Se sintió desamparado, solo. Tomó la carta y salió de su casa. Tuvo miedo de no recibir respuesta. Al llegar al correo vio que estaba cerrado. Miró su reloj y supo que era domingo ¿Cómo podía ser que estuvieran abiertas las librerías? Recorrió las librerías nuevamente y comprobó con angustia que todas estaban cerradas. Pero él recordaba haber entrado esa misma mañana en esas mismas... Sintió un mareo súbito.
Volvió a su casa y se recostó en la cama. El ruido, proveniente del living. Vio, al llegar, sólo un escarabajo. Se sintió aliviado. La cosa redonda permanecía en su sitio. De niño había sufrido tanto, esperando en el zaguán... se entretenía viendo pasar los escarabajos. Ellos eran tan pequeños... desesperado en su delirio de distancia se le habría el corazón con terremotos de pena ¿Por qué no ser un escarabajo y vivir sin pensar hasta que la nada nos alcance?, se lamentaba Juan. El hombre sufre tanto... igual se muere... ¿por qué no ser un escarabajo?
Recostado en la cama pensó que si fuera un escarabajo no tendría que llevar esa carta, no tendría que esperar la respuesta, no tendría que sufrir. Se quedó inmóvil, con los ojos huecos y mojados, con el corazón envuelto calesita de cristal ¡oh la enorme tristeza! ¡Oh la tristeza! Y él era apenas un impotente espectador. Juan, el siempre Juan, se dibujaba en las paredes solitarias; con la fantasía, con dos escarabajos por ojos y con escarabajos en la piel. Luego un enorme escarabajo aparecía, figurado con las manchas. Quiso pintar esas paredes.
Mañana llevaría la carta, buscaría el libro, compraría pintura. Con el rodillo iba a ser fácil borrar aquellas manchas para siempre. Pero iba a ser difícil borrar las manchas de su corazón... tal vez con la carta. La felicidad es un remedio maravilloso, porque su carencia es la causa de nuestros males... ¿o tal vez la consecuencia? Se quedó confuso con estos pensamientos... ya no tenía el libro de argidectura.
El domingo pasó largo, como un espectro ¿Si muriese mañana? Se angustió. Sintió frío. Temió no soportar las horas. El domingo le dolía, le caminaba por la piel. Cuando era niño los domingos a la tarde lo deprimían, y a medida que se acercaba la noche una enorme tristeza se apoderaba de él. Y ahora, sentía difícil la respiración y suspiraba.
Juan, el siempre Juan, lloraba en la tarde blanca ¿Por qué tantos recuerdos? Y los ojos aquellos parecían mirarlo en el silencio, desde cualquier lugar, desde algún lugar, desde todos los lugares de la casa, de la ciudad, del país, del mundo ¡oh si pudiera deshojar su corazón! como un árbol, como una flor, como un libro.
Atardecer. Juan se levantó para cenar. Abrió unas latas. Comió. De vez en cuando miraba la televisión apagada. Luego se fue al cine. No prestaba atención a la película, pensaba en ella y en la carta y en el libro y en la cosa redonda que ya no cambiaba de lugar y en los escarabajos y en la pintura. Quería que pasara el tiempo.
Terminó la película. Toda la gente comentaba al salir. Él caminaba solo. Él... siempre solo.
 SÓLO UN ESCARABAJO cap 2
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martes, octubre 18, 2016

DE VIENTO Y CARACOLA






S U E 002

2 La  cosa  redonda

T
odo se fue llenando de estallidos de silencio, luego las conversaciones de las estrellas se borraron de un golpe luminoso. Al despertar Juan, ya había concluido la batalla del sol y la mañana vestía sus colores. El mar; espía de la calma y la locura, representante de la eternidad; susurraba su canción de las mañanas. En el pacífico entorno, todo era armonía plácida. Pero un golpe de alarma salpicó los rincones y se perdió por el espacio. Dinamitando carabelas de viajes inexistentes por mares apenas existentes, desangrando renunciamientos en serpentinas imposibles; con su traje de camaleón, se pronunció presente la sorpresa. Aunque ya con menos argumentos, casi cambiando su esencia por rutina. Porque un enorme ruido proveniente del living había comenzado. Se dirigió hacia allá. Al llegar sólo vio un pequeño escarabajo.

Era el ruido, el mismo ruido. Buscó ansiosamente el libro de argidectura, pero no pudo encontrarlo y acabó por desistir del intento. Decepcionado por no encontrar el libro se dirigió a la cocina, y allí lo encontró cuando se disponía a desayunar. Leyó un párrafo al azar: La lágrima es viscosa, como la esencia de la vida; la lágrima es viscosa, como la esencia de la muerte.

Al untar un pan con mermelada la observó viscosa como las lágrimas, y esa mañana lloró como un niño. Llovía y recordó una vieja canción, que habla de la soledad.
El sol apareció tímidamente, entre las nubes alumbró la mañana y todo parecía renacer. Leyó en el libro: Tal cual el sol mantiene y sustenta la vida, el amor mantiene y le da base a la felicidad.

Y Juan bebió de un sorbo la leche que había quedado en la taza. Leyó el diario. Luego salió de la casa y caminó por las calles mojadas, respiró el aire fresco y entró en un negocio de antigüedades. Allí dentro todo era antiguo: las paredes, las luces y las sombras, y hasta el aire. Los vendedores hablaban lentamente, como si contaran con la eternidad.

Compró una cosa redonda y antigua, sin otra utilidad ni más valor que ser algo de otro tiempo, producto de otras mentes y otras ideas. Llegó a su casa con la antigüedad en sus manos. No sabiendo como nombrarla, a partir de ese momento la llamó "la cosa redonda". Dejó la cosa redonda sobre la mesa del living y luego fue a leer el libro de argidectura. Lo abrió en un párrafo que decía: Todos los paraísos nos parecen premios exteriores, debido a la estructura circular de nuestras percepciones.

Un enorme ruido proveniente de la habitación había comenzado. Se dirigió hacia allá. Al llegar sólo vio un escarabajo.

Ya era el mediodía y Juan salió a almorzar. Un sol brillante como la fantasía había borrado la lluvia. Y el verano palpitante despertaba de las profundidades de quién sabe qué distracción o sobresalto. En el caos de las cosas soñamos un orden, leyó Juan. Al llegar a un restaurante que resultó de su agrado, se detuvo. Entró, con el libro en su mano. La gente que ya estaba, opuso una resistencia de caras distraídas. Alguna mirada lo investigaba con desdén. Otros reían, los que siempre ríen. Un niño lamentaba y gritaba, con su larga queja de incomprendido o caprichoso. Y leyó Juan: Los caprichos de los niños nunca hacen tanto daño como los caprichos de los adultos. Ante una disputa nos cuesta descubrir quién es el encaprichado, y tal vez nunca lo sepamos. Pero el amor borra caprichos y apacigua discusiones. Por leer se chocó con una silla y todos lo miraron.

La cazuela de mariscos estaba estupenda. En ese mundo de salsa, hubiera querido permanecer indefinidamente disfrutando los sabores ¡Qué bien se estaba así! Una tristeza súbita lo invadió al pensar en el momento de regresar a su casa. Pero la posibilidad de mirar la cosa redonda lo consoló y hasta lo puso alegre, eufórico, con deseos de entrar a su living. Después leería un poco más del libro de argidectura, o podría mirar televisión.

Por qué volver a casa, la calle estaba tan linda... caminó mirando las vidrieras. Los ojos de aquella chica le recordaron otros ojos; quiso seguirla, para decirle que el enorme parecido... Ella se detuvo en una vidriera. Juan no se animó y se fue, ella se quedó mirándolo. Mientras se alejaba sintió un alivio grande y tuvo ganas de volver a su casa a mirar la cosa redonda, o leer, o descansar, o escribir otra carta sin buzón, o recordar a la chica de los ojos parecidos a esos otros. Tal vez con una carta en un buzón podría cambiar la vida.
Al entrar en su casa se chocó con algo que estaba en el suelo. Al prender la luz vio que era la cosa redonda. ¿Por qué estaba allí? Recordaba haberla dejado arriba de la mesa. Se quedó confundido. Tal vez recordaba mal y en realidad la había dejado allí. Pero por qué allí, para qué allí. Tal vez la soledad lo estaba enloqueciendo. Debía enviar la carta. Tomó un papel y comenzó a escribir. Pero se detuvo. Porque el enorme ruido, proveniente de la habitación, había comenzado. Se dirigió hacia allá. Al llegar sólo vio un escarabajo. Volvió al living y siguió escribiendo la carta. Recordó muchas cosas, soñó muchas cosas. Miró el reloj y eran las cinco de la tarde; la llevaría al correo al día siguiente. Sería una fecha importante para él: sábado 3 de marzo.
Se dirigió a la cocina para tomar un vaso de agua. La cosa redonda estaba arriba de la heladera, él recordaba haberla dejado en el living. Pensó que su memoria estaba funcionando muy mal, se preocupó. Tomó el agua. Llevó la cosa redonda al living y la dejó sobre la mesa, ¡qué hermosa era esa antigüedad! Se quedó mirándola.

El sol se recostó sobre el horizonte, otra vez la playa solitaria. Y Juan leyó, en la nostalgia, algunas frases, con el atardecer, recordando, pensando, en el lánguido silencio. Sin comprender por qué, muchas veces la tristeza nos abruma con su monótona presencia, muchas veces los ojos se agrandan y lloran, muchas veces nos sentimos entre las sombras una más; y es que el amor nos abandona, que dudamos, que tenemos miedo. Cerró el libro lentamente, cerró los ojos y se quedó dormido.

Al despertar en el sillón era de noche, miró el reloj y eran las diez. El enorme ruido, proveniente de la habitación, había comenzado. Se dirigió hacia allá. Vio, al llegar, sólo un escarabajo. La túnica sómbrica de la noche, silenciosa, inmóvil, como un complot de plásticos oscuros; cubría las calles y las avenidas, los árboles, los techos, y hasta las ganas de gritar. Sólo la plegaria inútil de un viento adormecido, sólo las palabras durmiéndose en cualquier cristal. Y en el reino de los desconocidos; tal vez las ganas de ignorar, jugando a las cartas con el olvido largo.

Juan, el siempre Juan, formulando preguntas sin respuesta. ¡Oh vengador de los inexistentes! Y entre los huecos de los árboles, mirar pasar los escorpiones de la duda. Carnaval de arco iris invisibles. Juan, sin dormir, permanecía recostado en la oscuridad. Recordó que de niño temía la oscuridad. Tantas noches mirando fijamente la lamparita para calmar su angustia.

Juan bostezó y estaba en otro sitio, un sueño lo hacía sonreír: su carta recibía respuesta.


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SÓLO UN ESCARABAJO cap 1

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SOLO UN ESCARABAJO cap 3

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S O U 001

1 El  libro  de  Argidectura

M
ira con desconfianza la imagen que el espejo le devuelve de sí mismo; tal vez no sea, tal vez tenga cara de escarabajo o de pez. Huye, corre por laberintos hasta llegar al cubo donde transcurre sus noches. Las paredes están despintadas y forman imágenes: un león, una casa, un escarabajo, un automóvil. Antes le parecían fantasmas; siempre supo que su padre era un fantasma y su madre era la torre del reloj. Pero ahora el mar por la ventana empañada; escribir palabras en el vidrio, nombres. Con el frenesí de los niños que comienzan a descubrir el universo de las palabras, escribió un poema. Hablaba de las gotas de lluvia, hablaba de unos ojos celestes que tal vez sean verdes.

La tarde, una resignación de neblinas y lágrimas, era como un humo denso que asfixiara el corazón. Tal vez otro espejo, u otra manera de decir o no decir; lo salvaría de la monotonía hiriente, de moscas atrapadas en la telaraña, de burócratas sellando el aburrimiento en papeles cuadrados. Pero el único espejo era el omnireflejante de la soledad, y la única forma de decir era el silencio. Tomó el poema que había escrito y lo leyó en voz alta:

Cae la lluvia lentamente sobre los cristales,
gotas débiles que sueñan...

Se detuvo porque un enorme ruido proveniente de la habitación había comenzado. Algo difícil de describir. No supo qué era y se dirigió hacia allá. Al llegar no vio cosa alguna fuera de lo común, sólo un pequeño escarabajo que caminando por el suelo se metió debajo de la cama. Juan se dijo que tal vez fuera el viento. Volvió al living, se sentó en un cómodo sillón a ver pasar la vida.

Tomó un libro de la biblioteca que tenía en su casa, esa que fue de sus abuelos. Un libro que no había visto antes. Leyó el título en voz alta: “Argidectura, un circular“. En la primera página se encontró con el prólogo. Aquí podré saber qué es la argidectura, pensó Juan; comenzó a leer: Más allá de la forma y el espacio la esencia de las cosas es la sustancia; del mismo modo, más allá de las anécdotas y las circunstancias nuestra esencia es el amor. La argidectura se ocupa del estudio del amor. El amor en sus diversas manifestaciones siempre es uno y el mismo. Su rival es el odio, que también es siempre uno y el mismo. Ocurre a veces el desgraciado suceso de confundir el odio con el amor, o viceversa. Es tan alto y profundo el significado que le concedemos al amor, que su sola mención nos mueve a actuar. Pero ¡vaya pena!; que existen personas que sabiendo de tal significado utilizan la palabra "amor" para, sin sentirlo y con el objeto de lograr de los demás respuestas que desean, fines de bajo valor. La argidectura nos ayudará a ayudarnos, ayudando al amor. En la playa las personas parecían jarrones, o tal vez paraguas. Juan levantó la vista del libro y al ver el espectáculo de la puesta de sol; con los ojos fijados al horizonte abrió sus manos distraídamente y el libro, no contradiciendo la ley de Newton, cayó. En el suelo el libro quedó abierto en una página que decía: El límite del día es el atardecer; así, quien se aferra a los sentidos pierde finalmente la razón de sus empeños pero quien sabe desde niño que las mejores cosas están adentro no verá decaer las fuerzas de su libertad.

Un enorme ruido proveniente de la habitación había comenzado. No sabiendo qué era se dirigió hacia allá. Al llegar no vio cosa fuera de lo común. Sólo un pequeño escarabajo que se metió debajo de la cama.

Juan quedó perplejo, porque el ruido era similar al anterior y porque ahora no le pareció que fuera el viento. Tomó el libro de argidectura y lo abrió en una página elegida al azar: el poder de la mente nos asusta, porque dudamos del corazón.

Dejó el libro en la biblioteca, pero con la firme decisión de leerlo en los días venideros. Luego salió de la casa, repitiendo para sí: el poder de la mente nos asusta. Caminó hacia la playa oscurecida ya. En la noche se confundió con el silencio. La luna bailaba con las olas la misteriosa danza de las soledades, al compás de ráfagas de viento y caracoles estáticos. Pensó en otras noches y otras lunas y otros mares. Le dolía la persistencia de una pena sorda; y rodaban sus ojos por esa arena que era como las constelaciones, hundiéndose en las órbitas silentes.

Los pasos lo condujeron hacia su casa, cruzando las constelaciones y dejando huellas. Cuando el amor pasa por nosotros deja huellas que no se borran más. Al llegar; un torbellino de palabras sonó en su mente, un torbellino de imágenes se presentó. No pudiendo controlar el barco de sus sentimientos, naufragó en las profundidades oscuras. Pero aquella frase lo salvó: El poder de la mente nos asusta, porque dudamos del corazón.

La puerta retumbó con un quejido de molinito de juguete. Las paredes, al encender las luces, aparecieron en su extensión única. Las ventanas hablaron del viento y de la lluvia que recomenzaba. Parado, entre cosas sin vida, se sintió una sombrilla clavada en una playa de un planeta muerto y desconocido. Algo moría, lo supo con el parpadeo rápido de una bombita y con el parpadeo rápido de su corazón. Le dolió un vacío cósmico, una angustia de cantos rodados.

Caminando por el living, y luego las habitaciones, sintió que su casa era demasiado grande, y que su vida era demasiado chica. Tomó una foto entre sus manos y se quedó mirándola. ¿Por qué te fuiste tan lejos?, dijo finalmente y guardó la foto. Los trenes de la ansiedad tocaron sus silbatos, las estaciones se confundieron en un delirio de espacios y tiempos, las horas indicaron sus presencias de campanadas de reloj y el hambre sugirió la cena.

Una expedición a la heladera, y cuando había elegido los alimentos se dispuso a darles forma conveniente. Fósforos, que nunca están. Pero se detuvo con ojos asustados, porque un enorme ruido proveniente de la habitación había comenzado. Se dirigió hacia allá. Al llegar no vio cosa fuera de lo común. Sólo un pequeño escarabajo que se metió debajo de la cama.

Inútil intentar describir su estado de ánimo. Sin embargo, como si nada hubiera ocurrido, encendió el horno y preparose la cena. Mientras comía lo invadió un recuerdo. Él era un niño y caminaba por el jardín...

Tragó un bocado demasiado grande y le dolió la garganta. En el estómago la comida producía una satisfacción desconocida. Pero a tanto dolor y tanta pena, ¿Dónde encontrar remedio? ¿Dónde una tabla salvadora o unos labios que sonrían? ¿Dónde unos ojos que nos miren? Y Juan comía, con su peso de siglos Juan comía ¿Cómo puede caber en un joven tanta melancolía? Y Juan comía, con su carga de sombra Juan comía.

El plato y los cubiertos en la mesa, Juan en algún rincón. Aparece detrás de una cortina. Juan cuenta las estrellas. En el mayo de los locos las palabras sobran. Pero él no quiere enloquecer. Toma un papel y escribe. Se distrae el escritor y pierde la primera parte de la carta de Juan, vuelve de su distracción y copia: “...te recuerdo desde aquella tarde. Porque siempre te quiero. Regresa”. El escritor vuelve a distraerse. Juan termina la carta “...tengo abiertas las puertas, no las cierres. Siempre te amo.

Juan”

Tal vez no haya buzón para esta carta, o tal vez Juan ignore que ella nunca volverá.

Un enorme ruido proveniente de la habitación había comenzado. Se dirigió hacia allá. Al llegar no vio cosa fuera de lo común. Sólo un pequeño escarabajo.

Habría que aprender a convivir con ese ruido.

Ver anterior  http://paginantes.blogspot.com.ar/2016/10/s-u-e-000.html

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SÓLO UN ESCARABAJO cap 2

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S U E 000

Luis Alberto Battaglia

SÓLO UN
ESCARABAJO

 ***

A mi madre, que siempre creyó en mí.


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SÓLO UN ESCARABAJO cap 1

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lunes, octubre 17, 2016

ÉTICA LAHORMYDOC: la lógica del maltrato (12º nota)

    Las sociedades, volcadas en esquemas de poderoso y débil, se inclinan a la violencia, a la prepotencia, al ataque perverso (ataque por el ataque mismo, por el gusto de dañar). En este clima extraño y enfermizo: el hombre es poderoso y la mujer débil y, por lo tanto, su víctima posible; el rico es poderoso y el pobre débil y, por lo tanto, su víctima posible; el jefe es poderoso y el empleado débil y, por lo tanto, su víctima posible; el adulto es poderoso y el niño débil y, por lo tanto, su víctima posible; el joven es poderoso y el viejo débil y, por lo tanto, su víctima posible; las mayorías (de la índole que sean) son poderosas y las minorías débiles y, por lo tanto, sus víctimas posibles. 
    Pero la verdadera víctima, la verdadera y callada víctima de estos golpes, la inconsolable, la definitiva víctima; es toda la humanidad.
    Golpe y dolor, abuso y resignación, violencia y sumisión. Monstruos empoderados, vulneran todos los derechos sin tener derecho, hacen primar su egoísmo y su capricho, sobre la inocencia, sobre la desesperación, sobre el desamparo. Y se alejan satisfechos mientras las víctimas vacilantes y heridas, deberán enfrentar largos períodos de difícil, y a veces imposible recuperación.
    El capricho, la maldad, la soberbia; gana una nueva batalla, y la gente buena de este mundo vuelve a sufrir, vuelve a perder, vuelve a vivir, una y mil veces, entre quebrantos y pesadillas. Y siempre así...
    Es preciso actuar desde fuera del círculo, unir abrazos, hasta abrazar la humanidad, dar amor, enfrentar el odio, el de afuera y el de adentro de nosotros; ser el otro, sentir su alma, vivir su vida, evitar su dolor. Juntos... podemos. Separados, somos sujetos de la desgracia y el espanto de vivir... solos. 
     
Desde el alma
LUIS ALBERTO BATTAGLIA 
10-3-2015

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sábado, octubre 15, 2016

ÉTICA LAHORMYDOC: el acoso (11º nota)

    El acoso es un sistema de dominación disfrazado, se acosa a las mujeres con palabras y acciones físicas. En el preciso momento en que una mujer no puede caminar tranquila por una calle sin que la ametrallen a piropos y presiones verbales ALGO ESTÁ MAL. Y en ese terrible momento en el que nadie la defiende, como si la agresión a la mujer fuera un derecho de los hombres, el horror se multiplica hasta el infinito, invadiendo la calle, las veredas, las sombras de los árboles, el alma. Una mujer puede sonreír, nerviosa, y esa sonrisa no significa que acepta el acoso, esa sonrisa es angustia, hartazgo ante la dominación de unos y la indiferencia de todos. 
    Hoy propongámonos defender a las mujeres, no permitir que las acosen más. Seamos buenas personas ES NECESARIO hace mucho tiempo. Hagámoslo desde hoy y al hacerlo nos sentiremos mejor y el mundo va a acercarse un poco a comenzar a ser un lugar habitable.
    Vuelvo también a un tema iniciado en las notas 1 y 2 y mencionado varias veces en este derrotero de ÉTICA LAHORMYDOC: no puede ser que se filme a mujeres desnudas (contando con la distracción de la víctima o la imposibilidad de ver lo que le están haciendo) como si fueran paisajes y se suba los videos a Internet ¡¡¡AUTORIDADES POR FAVOR DESPIERTEN!!! Y todos nosotros, todos, tenemos que juntarnos para luchar por las mujeres.
    Que no las acosen más, que no las filmen más, que nos las violen, que no les impongan rango a cambio de sexo; que por favor ¡¡¡LAS DEJEN VIVIR!!!!
    Varones por favor, una mujer fue nuestra madre, mujeres son nuestras hermanas, nuestras hijas, nuestras amigas. No puede haber categorías de personas; no puede haber mujeres a las que se ataca y otras a las que se cuida, si el alma se ensucia se ensucia toda, si la vida se ensucia se ensucia toda y entonces QUEDAMOS SUCIOS. Besamos a nuestra hijas con besos sucios, le hablamos a nuestras madres con labios sucios, hacemos el amor con nuestra pareja, con el cuerpo sucio, con la mente sucia, con el amor sucio. ¡¡¡BASTA BASTA BASTA!!! Es necesario poner la cabeza y poner el alma porque no sólo es sucio el victimario (¿sabés?), sucio es también quien lo permite. 
    Te invito a continuación a ver este video y no ser más uno de los cómplices. Y si por confusión sos uno de los victimarios por favor no lo hagas nunca más.
http://peru.com/mujeres/voces/camara-escondida-capta-acoso-mujeres-noticia-279325mujeres      

Desde el alma
LUIS ALBERTO BATTAGLIA 
9-3-2015

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CON LA TRISTEZA



viernes, octubre 14, 2016

ÉTICA LAHORMYDOC: panorama (10º nota)

    Siguen existiendo los excluidos, los explotados, las mujeres siguen siendo víctimas de un accionar incalificable; millones de niños en el mundo tienen hambre, falta de amor, falta de educación, falta de alegría, falta de esperanza. 
    Millones de pobres son explotados hasta el límite de sus fuerzas, explotados por ricos que sólo tienen como proyecto de vida ser más ricos.
    Millones de adolescentes son corrompidos y atrapados por los narcos. Millones de mujeres son secuestradas por organizaciones delictivas de trata; para venderlas a ricos que “se dan el gusto” de tener una esclava sexual personal, como si una mujer fuera lo mismo que un auto o una P.C., o son vendidas a prostíbulos que negocian con ellas como si fueran una línea de montaje de una fábrica o bueyes que tiran del arado.
    Millones de pobres y excluidos son “ayudados” por los gobiernos a cambio del voto; como si se tratara, también, de animales o cosas que pueden comprarse.
    Millones de mujeres son abusadas todos los días en transportes públicos, sin que nadie haga nada para evitarlo, para defenderlas de la ignominiosa imposición sufrida de parte de hombres sin respeto, sin educación, montados en su soberbia y su perversa perspectiva del mundo (un mundo que se divide, según ellos, en dos: las mujeres que están a disposición de los hombres y los hombres que las “usan”, con todo derecho, cuando les plazca). Igual trato perverso y deshumanizante reciben las mujeres filmadas desnudas sin que ellas lo sepan y subidas a Internet para “compartirlas”, y actúan estos monstruos como si las mujeres desnudas fueran como un paisaje al que tienen derecho de fotografiar o filmar para compartirlo con otras personas. Y, otra vez, nadie actúa para acabar con esta perversión, nadie se opone a estos videos filmados y a los sitios que les dan cobijo y a los buscadores que los difunden.
    A ver, paremos la pelota: ¿es que estamos locos en este mundo, tan lejos pudo llegar la indiferencia y el egoísmo?
    El panorama mundial es muy triste, pero no quiero resignarme a que todo siga igual... ¿vos sí? 

Desde el alma

LUIS ALBERTO BATTAGLIA 
5-3-2015

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miércoles, octubre 12, 2016

ÉTICA LAHORMYDOC: estafadores y estafados por conveniencia (9º nota)

    Cada vez que un país donde el gobierno constitucional y elegido por el pueblo con muchos votos (como también lo fue Hitler) ha adoptado las formas y los modos de una dictadura: ataque a la prensa independiente, ataque a la justicia independiente, ataque a los que piensan distinto, ataque a la oposición. Todos los que no sean el gobierno y sus cómplices y aduladores son acusados de ser “la derecha”.
    Puestos a pensar, ya esta sola frase debiera orientarnos sobre la característica, la ideología y, en definitiva, el alma del partido dominante: se usa una idea política (el ser de derecha) como insulto. Personalmente soy socialista (siempre lo fui) pero lamentaría que mi partido dijera “derecha” como insulto.
    Ahora bien. Además de todo lo expuesto, justicia sin libertad es como un emparedado sin pan; BASTA DE MENTIRAS!!! Justicia ganada con violencia, odio, muerte, persecuciones, trampas, mentiras y estafas; eso, eso no es justicia, es sólo una escusa y además una escusa burda que sólo se repite por conveniencia. Que ya a nadie le convenga el mal de un compatriota, que ya nadie adule o vote a los dictadores. Es hora de pensar con la cabeza y con el alma, para ser comunidad hay que tener ideales comunes, intereses comunes, no divisiones entre unos “ellos” (los malvados) y otros “nosotros” (los buenos) como gustan las dictaduras creando y auspiciando odio, enfrentamientos, todo para aumentar su poder y por supuesto (lo que parece ser su objetivo principal) aumentar su riqueza. Hagamos un nunca más para el mundo, ahora y siempre. 

Desde el alma

LUIS ALBERTO BATTAGLIA
3/2/2015

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