viernes, febrero 17, 2017

ÉTICA LAHORMYDOC: LA PREPOTENCIA COMO MODO DE VIDA (14º nota)


    Hace muchos años iba con una ex novia (Itatí, no te pongas celosa fue mucho antes de conocernos), queríamos ir a una discoteca (o a lo que ahora se llama “boliche” y que antes de llamarse “discoteca” se le decía “boliche”). Éramos chicos, teníamos ella 18 y yo 19. Yo era la primera vez que iba a bailar llevando a una pareja (siempre había ido solo), ella... no sé.
    Llegamos con mucha ilusión a nuestra cita. Éramos los más prolijos y mejor vestidos. Para nuestra sorpresa, la vigilancia no nos permitió entrar. ¿Se trataba, acaso, de una cuestión de edad? No, estaban entrando personas más jóvenes y mayores que nosotros.
    ¿Era entonces que sólo se permitía entrar a personas solas y no en pareja? No, ya que mientras nosotros estábamos detenidos en el ingreso, estaban entrando parejas
¿Tal vez que el tipo de vestimenta debía ser informal? No, tampoco, porque entraban personas, también, con un tipo de vestimenta muy similar al nuestro.
Era simplemente y terriblemente: la prepotencia.
    Antes y después de aquella noche, que recuerdo mucho por la tristeza con la que nos fuimos, me encontré con la prepotencia.
    Encargados de edificios que no me dejaban entrar a pesar de que el dueño del departamento me había abierto la puerta. Personas que estando yo en una fila durante mucho tiempo, se agregaban a montones delante de mí, aduciendo que conocían a alguien en la fila. Los estados exigiendo grandes pagos de impuestos a personas con mínimos ingresos.
    Prepotencia.
    El acoso sexual a mujeres en medios de transporte. La difusión en Internet de video de mujeres desnudas, obtenidos sin consentimiento de las víctimas. Acoso sexual de parte de un superior. Ataque cobarde de patoterismo a víctimas elegidas en los colegios dentro de los compañeros. Personas que obligan a automovilistas a pagar para estacionar en lugares gratuitos.
    Prepotencia.
    ¿Nos acostumbramos a la prepotencia, es la vida que queremos vivir, es el mundo donde queremos vivir?
    Si es así ¡qué pena! Sino es así, luchemos; porque la prepotencia, como las manchas, no se va sola... hay que sacarla.
   
Desde el alma

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