viernes, diciembre 27, 2019

VIDEOS EN PAGINANTES 2. VAN GOGH // COMPARTIDO POR Criollografico Graficod




EN TREN





GraBa Radio Show Radio Zónica + sábado 21/12/2019

EN TREN Luis Alberto Battaglia 6/8/18

Jorge - Señor ¿podría usted decirme cuándo viene el tren?
Juan – Sí, podría.
Laura - Disculpe buen hombre ¿la estación colegiales dónde está?
Juan - Del otro lado, esta es la de los maestros.
Laura - Pero del otra lado me dijeron que es acá
Raúl - Tengan a bien no tirar ceniza en el andén ni escupir cuando hablan.
Jorge - ¿Y él quién es?
Juan - Es un empleado estacional
Raul - Así es señor, empleado del otoño; como hoy es 22 de marzo recomencé ayer.
Laura - Y qué hace en el invierno.
Raúl - Me abrigo mucho
Laura - Ahora que somos amigos le voy a hacer una pregunta buen hombre
Raúl - Diga usted señora
Laura - Señora
Raúl - Perfecto, ahora hágame la pregunta
Laura - De acuerdo, yo quería inquirir...
Raúl - Momento señora
Laura - Digamé
Raúl – Me
Laura - Ok, ahora lo escucho
Raúl - Bueno pues que usted dijo que me quería preguntar y después dijo que me quería inquirir ¿cuál de las dos cosas quiere?
Laura - Bueno, inquirir, preguntar, interrogar, interpelar, consultar.
Raúl - De acuerdo, digamé
Laura - Bueno, yo estoy buscando la estación colegiales.
Raúl - Yo también, la busco hace 14 años, más precisamente 14 otoños.
Jorge -  Pero alguien podría decirme cuando viene el tren
Juan - ¡Señor ya le dije que yo podría!
Jorge - Pero no me dijo
Juan - A ver pongámoslo en blanco y negro. Usted no me dijo que le dijera, me preguntó si podría hacerlo y yo ya le contesté que efectivamente podría hacerlo.
Laura - Disculpe bueno hombre, me parece que el señor le está pidiendo que le diga en qué momento va a llegar el tren.
Jorge - Efectivamente señora, usted me interpretó.
Juan - Pero pero!!! hubiéramos comenzado por ahí... el tren no viene, está de paro.
Laura - Y qué hacemos acá.
Juan - Bueno, estamos conversando





martes, diciembre 17, 2019

FRAGMENTOS DE NOCHE de Jorge Luis Torres Morejón Grupo Paginantes en Facebook Nº 68





Fragmentos de noche
Todos aplauden a Dorian Grey
solo el gato huele el horror
y huye de tanta luz
sin noche
los románticos marchitos
mueren
el gato lame su propia piel
oculto en el armario.
El espantapájaros grita
teme a su creador
una médium lee el oráculo
en el ojo del gato
mientras el suicida se aferra a la soga
por temor a estar vivo
la verdad:
en las pajas del espantapájaros.
Las turbas enfermas de odio
acorralan al gato
la ciudad huele a azufre
eclipsa la luna
desaparece la noche
cuando las llamas abrazan
al último aliento del felino.



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sábado, diciembre 14, 2019

AMIGOS EN FACEBOOK (lista incompleta)

Amigos actuales ----------------------------------------------------

Ex amigos           ----------------------------------------------------


* CUENTA
https://www.facebook.com/luisalbertobattaglia.paginantes *

---------------------------------------------------- &#@=

Alemedina Poemas



---------------------------------------------------- &#@=
Pipopipona



----------------------------------------------------


* CUENTA
https://www.facebook.com/ElverderoPhilos *

---------------------------------------------------- &#@=


Caroliina González Velásquez



---------------------------------------------------- &#@=

Edda Díaz



----------------------------------------------------



Karito Franco




----------------------------------------------------


* CUENTA
 https://www.facebook.com/ediciones.battaglia *

Ángles Cubilla


Alicia Partnoy






Athenea Stone






CALLEJERO de Daniel Requelme Grupo Paginantes en Facebook Nº 67







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jueves, diciembre 12, 2019

UVAS DEL SUR de Luis Gilberto Caraballo Grupo Paginantes en Facebook Nº 66






Uvas del Sur
Dedicado a Luis Marcano Barrios quien le agradezco todo lo que en vida me dió
Un abrazo , siempre te llevaré
  Bajaba la tarde con su arpegio de verbos arropados y el cielo cubierto de nubes grises mantenía una cierta distancia con su atmósfera.
  Recordé aquellos años en los que las tardes se hacían ciénagas de relámpagos y copiosas lluvias en la casa de Playa Colorada, que daba hacia una montaña tupida de verdor. Era otro siglo. Ahora estamos en el Siglo XXI y Cumaná en minutos se convirtió en un lienzo acuoso, donde la lluvia goteó incesante y cada dardo aguijoneó el alma del transeúnte.  Busqué un respiro entre el caudal que caía verticalmente al frente.
  Recién bañado en el hotel Bahía Azul, mientras se oían truenos y cornetas en la perimetral conversamos y tomamos un café. Ya casi a las cinco nos encontramos nadando entre el cenagal que se formaba en las bateas y algunos huecos; el carro dudó con sus ruedas; éstas finalmente retomaron el trayecto y nos dirigimos al lugar del bautizo. Hubo una tregua con la lluvia, lo cual nos permitió descender del carro.
  Al rato la lluvia prosiguió, se mantuvo luego sembrando la tierra de versos, quién sabe dedicados a quien, quizás era un llanto acumulado de embriaguez a la esperanza, que perduró algunos minutos más.
  Una vez entrados en la casa, guardé un espacio para recuperar al menos alguna compostura. Entonces, pude percibir entre las paredes y sus aromas un silencio, una especie de círculo ininteligible que posteriormente intenté ubicar en parte de sus pasillos internos. En uno de los parajes de la casa me tropecé con el símbolo del doble infinito, en mi opinión, significa la unión del tiempo (pasado y presente) y del otro (el yo y su espejo). Al menos así me quedó grabado para aquella tarde, donde la ambigüedad y el canto se mantenían con sus hilos como esas trenzas de lluvias que nos acordonaron por buen rato. Mientras todo permaneció en tranquilidad, estuve a punto de perderme entre el ruido del agua y esa vestimenta que se siente cuando a uno lo visita el campanario de otra época. Los poemas y los versos consagrados. Sus clavijas, como si desde aquel piano se levantará un pentagrama y me otorgará algunos trazos.
  Sobre esas tempranas apreciaciones era que se había dibujado, con una especie de compás el círculo ininteligible, donde el pasado aparecía impregnado de nostalgias, y nos decantaba con sus uvas del tiempo algunos episodios de su fecunda luminosidad. Fue entonces cuando pude entender, que esa nostalgia tenía un sello que iba más allá de la muerte- Era un faro despiadado que tendía su luz encendida, para aquellos navegantes que nos adentramos al mar.
  El tiempo se me devolvía mientras caminaba por los recintos de la casa, y seguía ese interminable murmullo que ahora llevo persistentemente en el rostro. Por esa corta presentación incidió en la lectura que hiciera de los tangos, como también en el canto a Huidobro o cuando intenté leer los ecos a la lejanía de Montegrande, vertidos en el poema de Las mujeres de pan. Tuve que mirarme en el espejo de otra ciudad que alguien pudo haber creído poseer como suyo, guardándolo como una reliquia en algún poemario en el anaquel de su biblioteca. Pero, el tiempo se había encargado de obsequiarlo en aquella tarde de júbilo. Estuve tentado a sujetarme de algunas de sus frases, poemas (“¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo/ toda una vida absurda, la promesa/ de vernos otra vez se va alargando, /y el momento de irnos está cerca, y no pensamos que se pierde todo! / ¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta/ y en la última uva libo la última gota”) y quizás de la compostura que arguye un poeta de la talla de Andrés Eloy Blanco lo que sobrepaso lo que hasta ahora había intentado realizar por mi inspiración, en el acercamiento a unos de los templos incunables de la ciudad. Casi sin excusas, aquel lugar no requería de una presentación formal, el podía darse forma por si mismo. Era un referente que mantenía bajo el torrente copioso del verso, nexos con el cielo, sin que pudiésemos contenerlos de forma racional. Pasado ya este rato inicial, me propuse asumirlo como parte de la tarde sin darle al asunto mayores vericuetos.

Algunas voces mantuvieron
de pie la casa,
quizás era a mi mismo.
No quise creer
a lo mejor,
mientras la lluvia bendecía a la tarde.
El silencio no tocó más allá
quedaba al fondo como una tierra solitaria,
pero insalvable.
Para que alguien
la visitase en su búsqueda
de la luna,
en su grito interminable.
Era el encuentro,
inesperado con el cielo
que bajaba en unción
en Cumaná.
  Por alguna razón que desconozco me llevo a recordar la escena del juego de ajedrez con la muerte en la película del séptimo sello de Bergman. Era un hilo aparecido como un fantasma, que signó mi estancia ineludible con la otredad que albergó el verso y rompió el hilo racional. En aquella tarde cargada de voces y de remozadas vocales, de uvas y de tiempos que marcan la memoria de mi poesía. Me llevó a confrontarme con el espejo de una ciudad que ilumina más allá de su tiempo.

Luis Gilberto Caraballo

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miércoles, diciembre 11, 2019

SÓLO EL TIEMPO... de José Víctor Grupo Paginantes en Facebook Nº 65






SOLO EL TIEMPO...
No quiero filtrar mis palabras. Quiero que sean como la nata espesa de esa leche bronca que formaba parte de mis desayunos infantiles.
Como las comidas en la cocina de humo en casa de mi abuela cuando cocinaba con las manos más sabias que conozco, alimentándome con su sabiduría en cada plato de sopa, enseñándome a amar mi tierra, mi mundo, que llenaban la hermosa infancia cansada de jugar.
Quiero que mis palabras seas tal vez un llano ventoso, tempestuoso y silencioso, escuchando solo el llanto de los pinos cuando el viento pasa entre ellos intentando marcarlos de tiempo.
Quiero que mis letras sean momentos de amor recibido en un plato de sopa de hongos y carpas azadas rellenas de chacalines, hongos cortados por mis manos llenas de rocío regalado por el cielo, rocío impregnado de dios... de regalo divino, “sin merecerlo tal vez”.
Quiero que mis letras sean esos pinos necios de vivir ahí mismo, cortando cada tarde ese viento que no ha logrado vencerlos, cantando su canción de vida.
Que mis letras duren más que yo y sean más necias, que lleguen a mi espacio secreto, donde me hice hombre y mis secretos me esperan, ese espacio que elegí no sé por qué,
Simplemente ahí me conocí a mí mismo.
Ese espacio cuidado por los pinos, el viento, el rocío y la soledad (mi mejor compañera).
Entonces mis letras serán tatuadas en el tiempo y también formaran parte de ese llanto de los pinos, de la verdad de ese rocío y flotaran en el silencio que guarda mis secretos.
Mis palabras estarán siempre en la eternidad...
eso es lo que quiero, que se escuchen cuando mi cuerpo no hable más...



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jueves, diciembre 05, 2019

POEMA PARA DESPERTAR





POEMA PARA DESPERTAR
Luis Alberto Battaglia 5/12/2019

Soy de tango,
de sueños imposibles,
de dar jazmines y recibir cardos,
de Buenos Aires, 
de la ilusión.
Soy lo que muestro que soy
en cada día,
quien se alimenta de poesía.
Soy de Pablo Neruda, 
de Borges, de Vallejo, 
de Baudelaire, Cervantes,
Macedorio.
Soy de Itatí, de Felix,
de la verdad,
de la bondad,
de la esperanza.
Cruzo abismos, 
atravieso distancias,
para contarte que en nosotros mismos
existe un mundo nuevo, 
que la revolución es la ternura,
que no tenemos que perdernos,
que en la sonrisa de un niño
sonríe el universo.
Sin amor no hay milagro
ni es verdad la alegría.
¡¡Despierta,
por favor te lo pido!!
Porque estamos a tiempo
todavía

VOY A LEER ESTE POEMA EN LOS PROGRAMAS DE RADIO DONDE PARTICIPO Al Filo de la Medianoche y GraBa Radio Show Y TAMBIÉN VA A APARECER PUBLICADO EN REVISTA GRABA Y REVISTA NUEVAS LETRAS

lunes, diciembre 02, 2019

A PIEL DESNUDA de José Luis Toledano Grupo Paginantes en Facebook Nº 64






A PIEL DESNUDA.
Desnudar:
Quitar toda la ropa o parte de ella
Despojar a una persona de una cosa inmaterial
Despojar una cosa de lo que la cubre o adorna
coloquial Quitar a una persona el dinero o las cosas de valor que lleva encima, ya sea robándole, en el juego, etc.
Sacar de su vaina un arma, especialmente una espada u otra arma blanca.
Diccionario VOX.
I
De soslayo miro al perro que se revuelca en su rabia
Y sacude las impurezas de su vida callejera.
Lo miro extasiado y perplejo
Admirando las verdades que bota de sus poros perrunos.
Y me vuelvo amigo del amigo del hombre
Pensando en el propio hombre que ya no quiere tener amigos.
Y veo la hendija de sus ojos que hierben
En el aceite de los infiernos quemando en su rabia.
Y en su estómago de espejo reluciente
Un hambre encumbrada de gastados colmillos.
Advierto cuando el perro muerde a su amo
Desquitándose la mordida infame que le marco en su piel un hombre.
II
Siento la desnudez en mi maltrecho cuerpo
Que sometí a la luz de las candilejas.
A la libre cabellera que se despeina en las palmeras.
Al verde cedazo de los cañaverales.
En los anacrónicos trozos de mi piel.
Me siento desnudo en la censura de unos ojos.
De águila herida en su pecho
Que hace nido en la montaña más alta de la isla.
En el mirador más adusto de la ciudad.
En el mástil de un barco que se hunde en las tinieblas.
El frio más fino que desfila por el tamiz
De la piel dorada y asustada.
Una coraza cerrada a las tempestades
A los malos ojos,
A la palabra dulces y traicioneras.
Siento la desnudez en mis genitales henchidos
Listos para el joven sexo.
El caimito abultado de los labios sensuales.
La maraña furtiva de unas manos tostadas
En el fuego de la mañana.
Y es que mi desnudez es crónica y enfermiza.
Hecha de alabastros e idolillos
De los cementerios cansados de muerte
De los vientos alisios que rompen la quietud
De los números heroicos y la mala suerte.
Mi cuerpo solo es piel esculpida en aluvión
Vacío de las nostalgias y las penas.
Un Franqueasteis juntado de los trozos de las razas
Los mapas rotos por el huracán
Por cristales fundidos en la fragua.
III
Un día me vi en tus ojos drenando la sangre
Que no se aguanta en los ojos.
En la llovizna que se derrite del cielo azul
Al pasar por tus encantos cercenados.
Me vi en tu figura inigualablemente adusta
Y en las malas noches que tuviste a mi lado.
Te vi en el poniente que se arrastra con la niebla
En las oscuras encrucijadas de la vida.
En los alegres encuentros y los besos.
Y es que eres una parte importante de mi cuerpo.
Especie tangible de flores y cantos.
Mi costilla mutilada que crece a mi lado
Con la fuerza de la primavera.
Que camina a mi lado atada a mi mano
Al olor exquisito del aliento.
Y es que eres la otra mitad que no abandona.
Que se desliza en silencio bajo las sabanas
Y se despoja del pudor de la madrugada.
La pieza perfecta del rompecabezas
Que encaja en mis entrañas.
IV
A la orden, en bandeja de plata
Me serví de tu corazón desnudo.
De las imperfecciones humanas que salen por los poros
Abierto a la luz de la luna.
En noches de desvelo amarrado al lecho.
Y en la liturgia de noche de sexo y madrugada.
Me despeino en tu pecho,
En una tentativa de suicidio me despeño
Por aquellas formas.
Abiertas y humanas,
Salvajes y distorsionadas,
Por la luz y las tinieblas.
V
Los pájaros se volvieron malos.
Se fueron a las ciudades en busca de pan.
Dejaron solos los nidos con sus crías llorosas.
Con sus polluelos hambrientos tiritando de frio.
Los pájaros se volvieron lúgubres.
En los grandes edificios que miran al cielo.
Hicieron sus casas de paja y barro
De basura radioactiva y trozos de sueños.
Aquellos seres que eran bellos y robustos
Quisieron olvidarse de su especie.
Abandonar a su dios pájaro
Todas aquellas cosas que los hicieron volar.
Se montaron sobre los vientos
Y volaron lejos de los campos sembrados.
Del verde artificio de las montañas y llanos.
De los escalones calizos que van hasta el rio.
Los pájaros se hicieron insensibles a la nostalgia.
Se fueron a otro continente,
A otras tierras más prosperas.
Y olvidaron sus raíces, sus antepasados.
Pobres pájaros heridos en el pecho.
Adoraron otro dios hecho del despojo de su tierra.
Del dolor de sus hermanos y del olvido.
De la espada y el látigo que duele hasta el alma.
VI
Tomé la arcilla e hice tus ojos
Del color de la noche perdida.
De la incertidumbre y las cinturas
Que se mueven cadenciosas con el vendaval.
Tome de las frutas su aroma
Para perfumar las góndolas que te llevaran al olimpo.
El despertar y la controversia
Que dimana de tu cuerpo.
Te proyecte como film arcaico
Sobre la piedra negra de los caminos.
Te desnude en el viento
Y conté tu historia quemada y rendida.
Estuve luciendo en los espejos
Tu cuerpo viviente en una hoguera.
En un campo de estrellas obsoletas
Sobre los cerros agoreros.
VII
Las imágenes corren por los caños
Aviesas y atormentadas.
Infames nostalgias en navíos sagrados.
Buques y sacristías.
Los niños lloran de forma dramática
Los brazos abrazan la nada.
Las imágenes van descalzas y desnudas,
Llueven por las cañadas.
A tras luz se ve el sol cayendo al poniente
Desnutridas aldeas y valles floridos.
En opaca liturgia
En una cruz gamada.
VIII
Con dolor en la pupila el bardo
Canta triste a las cosas imposibles.
A las viejas maravillas de un mundo intangible
De cuentas amarillas y desalojos del espíritu.
El holograma se manifiesta en una gota de lluvia azul
Los viejos e imposibles encuentros.
La Lava ardiente de un aliento
En una boca de loto.
IX
En otra vida fui un pez
De resplandeciente exoesqueleto inmortal.
Viví entre grafiti, basura y arena.
Entre mugre e inmundicia.
Tuve que acomodar mi vida entre los arrecifes de una ciudad antigua.
Una ciudad sin nombre
Y de legalidad dudosa.
Donde los niños deambulaban descalzos, famélicos e infelices.
Allí conocí del acre olor a sudor del que trabaja en el puerto.
De su torso brillante,
Los olores fuertes a grajo y orine.
Y también del mal hábito de emborracharse para ahogar las penas.
En esa vida me toco purgar mis desaciertos
De otros días,
De otros momentos.
Días aciagos escritos en mi Karma.
En esa ciudad fraudulenta
Que esta al sur de mis sentimientos más íntimos.
No tuve amigos
No tuve amores,
Sentí frio y hambre
Y el dolor que paraliza.
Aprendí del sexo furtivo
De las putas sin nombres ni dueños.
Que deshacen el amor
Entre sabanas manchadas por el fluido de su vagina maltratada.
Del anarquista que desde el bar sueña,
Su libertadora revolución
para los humildes y trasnochados obreros.
Mientras se toma un tequila.
De la madre que le da su teta estrujada
A su famélico niño.
Y piensa que su destino es seguro
Hacia una muerte temprana.
También del poeta
Que escribió con su sangre en un trozo de papel cualquiera
Su mejor réquiem
Dibujando un adiós
Me toco ser pez y vivir en el sur
En una suerte de vía crucis hacia otros tiempos

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domingo, diciembre 01, 2019

ROCÍO DE ESTRELLAS







ROCÍO DE ESTRELLAS
Luis Alberto Battaglia 1/12/2019
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Alrededor la madrugada,
primavera,
en mi alma el frío,
las cosas que quedaron olvidadas,
terror,
hastío.
Haré una petición
por nuevas madrugadas,
con el rumor de paz
adentro mío;
las mariposas
que me traen tus hadas,
la voz del río.
Soy noche, Buenos Aires,
caravana
de muertes blancas,
el sueño de esa música lejana
de mil gargantas,
hormiga, caracol,
domingos de fideos,
y una ecuación del sol
entre mis dedos
que vibran en las teclas
sorprendidas,
el viento que me dicta,
la sombra invicta,
el 25 hasta la escuela.
Vuela mi corazón hacia le oeste
buscando le cielo
y ese milagro cuente los que cueste.
Soy terciopelo,
vibra en mis laberintos
la melodía,
vibra mi vida
si tu voz me llama,
soy magia, soy poesía,
soy instinto,
soy alegría.
Pero se calla la mirada,
duerme en mi nada
la luz del día.
¡Ay si en la esfera
tu caballo alado
dejara huellas
para quedarnos todas las estrellas,
ay si pudiera...!

viernes, noviembre 29, 2019

PAGINANDO Al filo de la medianoche 28/10/2019






RADIO ASAMBLEA Al filo de la medianoche 28/10/2019
TE CUENTO UNA HISTORIA NOTA 66
PAGINANDO
  Amigos. Voy a hablar sobre las redes sociales. Las redes sociales aparecen para mí como un misterio, una entidad abstracta casi mística, puedo escribir plegarias pero no tengo un modo fehaciente de comunicarme con ellas. Tienen normas éticas (justificadas y justificables) que deben ser cumplidas y de no cumplirlas, como en la religión o en el colegio, sobreviene un castigo. Todos los talleres literarios a los que fui eran (en este caso de modo injustificado e injustificable) exigentes como redes sociales, como dioses: "corrección, trabajo, frustración, esfuerzo, más esfuerzo, más trabajo, más corrección". Si tenía un poema de 1000 palabras y lo reducía a 100 "muy bien qué buen trabajo hiciste" pero yo amaba mis 1000. La mística del esfuerzo y el encauzamiento, el "malestar en la cultura" del que escribió Freud (a quien admiro) o Nietzche en "el súper hombre" de "Así habló Zaratustra". En un caso la sociedad nos restringe para volvernos "buenos" (Freud), y al mismo tiempo relativamente frustrados; en otro artículo postula Freud que la masa nos vuelve "malos". Sin ánimo de corregir a los genios tal vez me atrevería a decir que la sociedad nos vuelve parecidos, parecidos a ella. Nietzche (otro genio) habla del súper hombre, que es aquel que se desata de ataduras sociales y se anima a manejarse libremente; el súper hombre del que habla, de todos modos, puede ser pichón de ser prediseñado para cambiar el mundo o salvarlo o de psicópata (según el gusto del súper hombre en cuestión). No es raro ni extraño que en las redes, como en los talleres, el colegio, o el mundo, lo preparado para hacer mal ocasione un bien y lo
preparado para hacer bien haga mal.
  Dado el eclecticismo de mi pensamiento puedo acordar con Nietzche o Rousseau quienes afirman según entiendo que la sociedad nos enferma, y con Freud quien creo que dice que la sociedad nos cura pero a la vez nos frustra. Agrega Freud a esta idea que los frustrados buscan en los artistas y en el arte la libertad perdida. Y visto desde esta perspectiva podamos tal vez concluir que el súper hombre es aquel que se anima y se arriesga a seguir siendo un niño o bien (en la versión social aceptada) un artista. Entonces qué se hace en un taller literario desde mi perspectiva: jugar... como un niño. El súper hombre u hombre libre puede ser una bendición, si usa su libertad para el bien o una desgracia si la usa para el mal. Entonces, según creo, el acompañante necesario para el súper hombre u hombre libre (o auténtico, como digo en mis talleres literarios) es y deberá ser el amor.
  Estoy escribiendo para hablar no sé exactamente de qué pero sospecho que sobre la libertad.
  Un abrazo.
  Desde el alma
  Luis Alberto Battaglia
  24/10/2019


Alemedina Poemas






CUBA MÍA de Ninoska Pérez Poemas Grupo Paginantes en Facebook Nº 63





CUBA MÍA
Yo no quería irme
por el mundo divagando,
tú lo sabes, tú y yo hablamos…
Padecí de lejanía, sin abrazos,
sin mi sangre a mi lado,
con mi furia caminando,
sin destinos,
presumiendo de mi Cuba con mi canto.
Me lancé hacia otros rumbos
buscando la libertad
que añoramos los cubanos,
con pasos cortos, sin futuro,
mendigando un lugar para mis años…
Como huérfana, con todas las hambres,
de derechos naufragados,
acompañada del frío, las angustias, los miedos,
en un desierto lleno de piedras
con mis únicos zapatos,
que no entendían el camino
por los golpes del asfalto,
y sola, mirando mis ojos,
diciéndome,
¡Hasta cuándo!
Hacia dónde voló tu gorrión,
tus historias del pasado,
has perdido tantos hijos,
por mares llenos de nombres,
de familias que no llegaron…
¡Cuánto llanto innecesario!
¡Mi Cuba cuanto te extraño!,
como sufro tus lágrimas negras
tu llanto de malecón y guarapo…
Como dueles Cuba hermosa,
somos tantos los que te amamos,
de lejos te contemplamos
con el dolor que asfixia,
todos con el mismo canto,
que habla de tu alegría
y no encuentra su descanso…
Ese grito que vestimos
tus hijos todos de blanco,
los de allá y los de aquí,
¡Hasta cuándo!
Ha pasado tanto tiempo
y mi patria sigue llorando,
quebrada del mismo dolor
que aún vive en mi corazón guardado,
reconozco su silencio,
su lamento desbordado,
que lanza la tormenta
cuando algo le ha pasado,
y pensar que no hay Cuba libre
que es mentira lo del trago...
Cuba mía, no quería irme,
por eso me fui llorando,
con la misma lágrima que hoy tengo,
que camina junto a mí por donde paso,
no aguanto más sin tu abrazo,
ya no siento el beso tuyo…
¡Hasta cuándo!
NINOSKA PÉREZ POEMAS

PP 22 3 63