jueves, diciembre 30, 2010

Todo comenzó en ti (Fernando Luis Pérez Poza) 27-11-2010

sábado, 27 de noviembre, 2010 19:07:42 [paginantes] Todo comenzó en ti

De: Fernando Luis Pérez Poza 

TODO COMENZÓ EN TI A 

mi madre, 
 la persona que más ha creído en mí, 
 en las últimas horas de su vida. 

 Hoy lloran las piedras,
las venas de la piedra,
el corazón del aire ha dejado de latir. 

Yo era musgo enhebrado a la vida,
carrusel de sueños atado al tiempo,
ecuación resuelta en tu destino. 

Tú, la fuente inagotable,
el alfa sin omega, cometa infinito
envuelto en un universo de ternura. 

Hoy se apaga la luz,
crece la noche,
carnaval de sombras que me invade. 

Se anudan al bosque las tinieblas,
grita el cristal de la tristeza,
el otoño arranca de cuajo el almanaque. 

Todo comenzó en ti,
semilla fértil de infinito.
Comenzó en ti
y no parará hasta mi muerte. 

Todo. Lo que hoy hay
y también lo que no hay,
lo que fui, lo que soy, lo que seré,
tal vez también lo que no seré.
Todo comenzó en ti. 

Recuerdo haber llorado
cuando nací,
como hoy lloro cuando te mueres. 

Espérame allá donde tú vayas
aunque sólo sea el reino de la nada
y nos reiremos juntos
sabiendo que todo se ha acabado. 

Mientras tanto,
mantendré el rumbo,
hablaré con la rosa de la vientos,
llenaré de voluntad mi existencia
y soñaré con una primavera
como aquella en que tus brazos
me acunaban entre vuelos de gaviota. 

Fuiste el sol que iluminó el horizonte
y ahora te apagas lentamente,
como una vela consumida por los años.
Y yo no puedo hacer nada más
que sentir tu partida,
en este cruel y largo atardecer
donde solamente late la tristeza. 

Adiós, mamá.
Chapeau por ti
y por todo lo que me has dado. 

 Noviembre 2010©

Fernando Luis Pérez Poza

Pontevedra. España

miércoles, diciembre 22, 2010

Sucede en navidad (Alexander Vórtice) 21-12-2010

martes, 21 de diciembre, 2010 6:52:27 [paginantes] "SUCEDE EN NAVIDAD"
De: Jesús Rodríguez

"SUCEDE EN NAVIDAD"

21/12/2010 - Alexander Vórtice


Luces a mi alrededor: todo indica que algo resplandeciente se aproxima de manera inexcusable. Ojalá siempre fuese Navidad, una época algo alicaída a día de hoy, pero que desde siempre ha luchado por un vaso más contundente de luz y papeles coloreados por las manos de la esperanza. Período en que los seres refulgentes, repletos de indulgencia, esparcen cortesía de corazones sinceros, aguacero de estrellas en medio de la urbe ennegrecida, luces que los niños más que nadie disfrutan porque son niños, porque nunca más volverán a serlo y eso duele. Esto sucede en Navidad. Sólo en Navidad visitamos el centro vital de nuestro organismo disminuido por la capitulación, e intentamos darle más vigor a todo lo vivido, a todo lo que vamos a vivir, intentamos llenarnos de virtudes que en su momento fueron fundidas por el calor abrasador que desprende los corazones de cientos de querubines deseosos de que la paz reine en el planeta Tierra. Tal y como dijo el trigésimo Presidente de los Estados Unidos, John Calvin Coolidge: “La Navidad no es un momento ni una estación, sino un estado de la mente. Valorar la paz y la generosidad y tener merced es comprender el verdadero significado de Navidad”. Con eso deberíamos quedarnos ante todo: La Navidad es un estado mental, una manera sublime de afrontar las circunstancias que nos rodean, de agarrar el manotazo social y transformarlo en una dulce caricia salida de la magnificencia y el bien común. Regresar por un instante a la infancia supone ganar minutos de vida adulta. Porque, considero, para salir de las circunstancias oscuras en las que vivimos deberíamos volver a “masticar” la filosofía cristiana; llevar a la práctica la anárquica filosofía del amor por uno mismo que después se muestra como amor hacia nuestros semejantes. El Cristianismo, que en definitiva es lo que en esta época estamos celebrando aunque algunos nos importunen aseverando que es tiempo de compras y materialismo bárbaro, debiera ser una fórmula para que la sociedad de constante consumo en la que coexistimos se convirtiera en una sociedad de paz, condescendencia, misericordia y bien. El nacimiento de Jesús no es una compra bien hecha, no es sólo un árbol cabalmente peripuesto, no supone derrochar lo indecible en un galán vestido para ovacionar en un brindis al nuevo año. El nacimiento de Jesús supone tender la mano para ayudar a los más necesitados, que también es ayudarnos a nosotros mismos. Navidad es tiempo de catarsis, de espiritualidad. Por tanto, les deseo a todos ustedes una feliz Navidad, y también deseo que el espíritu navideño inunde con su fuerza de clemencia nuestros, hoy más que nunca, lóbregos y abatidos corazones. Laus Deo.
www.opinionvortice.blogspot.com

sábado, diciembre 04, 2010

Pequeño pero profundo cambio (Geraldes de Carvalho) 3-12-2010

viernes, 3 de diciembre, 2010 21:11:20RE: S.O.S. paginantes Re: [paginantes] PEQUENA MAS FROFUNDA ALTERAÇÂO DO POEMA QUE SE CHAMARA "assim é escrever"
De: Juan Manuel Pérez Álvarez

Disculpen los errores de mi traducción. He intentado conservar en lo posible el espíritu del poema, pero ni soy traductor profesional ni tampoco ninguna traducción es completamente fiel al original.

Un abrazo,
Juan Manuel




PEQUENA MAS PROFUNDA ALTERAÇÃO


O escritor vai ao inferno
da memória colectiva
desenterrar a matéria bruta que nomina

e

Assim escreve :

Hoje subi aos infernos
-aqui, cá dentro de mim-
onde estão os meus parentes
-e os vossos-
e ouvi das suas bocas
silenciosas
as palavras verrinosas
-e também as graciosas-
com que componho os poemas.

Não me culpeis pois por eles
eles os vossos parentes,
eles os meus ascendentes,
eles poemas que escrevo,
elas palavras dizentes
palavras em que por vezes,
muitas vezes,
até
me enredo.

Geraldes de Carvalho


PEQUEÑO PERO PROFUNDO CAMBIO

El escritor va a los infiernos
de la memoria colectiva
a desenterrar la materia bruta que nombra
y
así dice:

Hoy he subido a los infiernos
- aquí, dentro de mí-
donde están mis parientes
- y los vuestros-
y he escuchado de sus bocas
silenciosas
las palabras trascendentes
- y las graciosas-
con que compongo los poemas.

No me culpéis pues por ellos,
ellos, vuestros parientes,
ellos, mis ascendientes,
ellos, poemas que escribo,
ellas, palabras conscientes,
palabras en que a veces,
y muchas veces,
incluso,
me enredo.


( Traducción de Juan Manuel Pérez Álvarez -integrante del Grupo Paginantes-)

miércoles, noviembre 24, 2010

¿Vale todo? (Paulo Barbosa) 23-11-2010

martes, 23 de noviembre, 2010 22:20:22 [paginantes] #108# ¿Vale Todo?
De: Paulo Barbosa

Para reflexionar...(23-24.txt)
¿Vale Todo?

"... si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a
ése oye" (Juan 9:31).

En un esfuerzo aparente para promover la expansión del
mensaje del Evangelio, alguien en una ciudad importante
decidió usar un espray de pintura para pintar el mensaje
"Crea en Jesus" en las calzadas, viaductos y hasta en las
cajas postales en la área del centro de la ciudad. Esto no
era "evangelismo" pero, "vandalismo". El mensaje correcto no
justifica el uso de medios equivocados.

Como estamos trabajando para nuestro Dios. El Señor lnos
mandó predicar su Palabra en toda parte , hasta en los
lugares más remotos del mundo, y, así como seguimos a Sus
mandamientos, debemos también seguir su enseñanzas cuando a
la forma de comportarnos delante de la sociedad en la que
vivimos.

¿Podemos decir que "vale todo" cuando lo objetivo es hablar
de Jesus? ¿Tenemos el derecho de actuar de forma contraria a
la enseñada por el propio Cristo? Al final, si somos "luz
del mundo" y nuestro brillo necesita ser notado por todos,
¿como practicar actitudes que avergüenzan y entristecen al
Señor de los señores?

Hoy, en las emisoras de televisión y radio, vemos y oímos de
todo con respecto a Jesus, menos que Él es el Señor y
Salvador y que aquéllos que lo siguen deben vivir en
Espíritu y en verdad. ¡El "vale todo"está totalmente
abierto! El objetivo principal no es "quien creer será
salvo" pero, quien creer se quedará rico, tendrá haciendas,
coches importados, fortunas acumuladas en los bancos, luces
colocados en sus rostros como "hombres y mujeres de éxito".
Aquí en la ciudad donde moro, las reuniones son muy
parecidas -- bolígrafos de oro, llaves de oro, lluvia de oro
en polvo... ¡menos Jesus! En la semana pasada, recibí en mi
buzón un folleto convidando a una semana de bendiciones en
una determinada iglesia. Ellos decían: "en el lunes-- Como
se poner rico en pocos meses. En el martes -- Como pagar
todas sus deudas rápidamente. En el miércoles -- Como
comprar su coche nuevo y su casa de playa. El jueves..." ¡y
así por delante! No había un día siquiera en que la
bendición era recibir Jesus en el corazón, tener paz y vida
abundante, ser feliz para siempre.

Así como ensuciar una ciudad con mensajes bíblicos no hace
parte de la enseñanza bíblica para el hijo de Dios, también
no hace parte el desvío del mensaje contenido en las
Sagradas Escrituras. En el caso anterior, el mensaje era
correcta y la forma no. En los ejemplos actuales, todo está
equivocado.

En la vida cristiana, no podemos pensar que "vale todo". Qué
vale es obedecer al Señor y producir frutos que glorifiquen
a Su nombre.

*****
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participar de listas, basta completar el formulario
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Paulo Barbosa
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lunes, noviembre 22, 2010

La civilización del tiempo (Pablo Paniagua) 22-10-2010

lunes, 22 de noviembre, 2010 0:04:57 [paginantes] LA CIVILIZACIÓN DEL TIEMPO - Relato
De: Pablo Paniagua



LA CIVILIZACIÓN DEL TIEMPO

Pablo Paniagua

El tiempo no existe, es una invención del hombre; las cosas suceden, nada más. El tiempo lo abarca todo pero no tiene materia ni sustancia, es un concepto abstracto. Por esta razón decidí vivir sin él y no contabilizar nunca más, ni segundos ni minutos ni horas ni días ni semanas ni meses ni años ni siglos ni eras… Con observar el cielo y las estrellas, la metamorfosis lunar, me sería suficiente, para ver salir el Sol por el Este y ocultarse por el Oeste; así, volvería a mi esencia natural.

Fue cierto día cuando me dio por pensar en estas cosas, y todo como consecuencia de un acto fortuito. Estaba caminando por la ciudad y de repente hubo un apagón. Era de noche y las calles se quedaron a oscuras, bajo la ocasional luminiscencia vehicular que palpitaba por las arterias de asfalto. Aunque eso, sin embargo, no fue lo que llamó mi atención, ni siquiera el sonido de las alarmas que aullaban molestamente con su intermitencia rompiendo toda armonía, pues sobre mi cabeza, por encima de los altos edificios, pude ver un cielo estrellado que me sorprendió con la magnitud de su belleza. Entonces, me pregunté: “¿Cuánto hacía que no me paraba a mirar el cielo como si fuera un paisaje?” “Años”, fue la respuesta.

Ahora las personas viven separadas de sus orígenes y ya no alzan la vista al cielo para ver las estrellas, ya no saben lo que es respirar un aire limpio y transparente, vivir en armonía con la naturaleza, con su esencia, con lo inmanente que palpita en toda la creación. Hoy el tiempo lo contabiliza todo y es el símbolo de la escisión del hombre con su entorno. Pero en un principio, cuando aún no se había inventado, las cosas sucedían porque sí, no se buscaba una explicación del acontecer por el espacio, era lo normal, y el transcurso del día a la noche y viceversa, los ciclos estacionales y demás ordenamientos planetarios no necesitaban ser desentrañados. ¿Qué somos ahora que inventamos el tiempo? ¿Hacia dónde caminamos bajo su influencia?

La respuesta es simple: “La especie humana, desde entonces, se comporta como una verdadera plaga pretendiendo acabar con lo que le rodea.”

“Yo no seré cómplice de esta barbarie y abandonaré la civilización del tiempo”, me dije; y al mirar mi brazo izquierdo pude ver en él, rodeando la muñeca, un reloj suizo de un valor aproximado de trescientos cincuenta euros. Rápido me lo quité, con la intención de librarme de su dominio, y por un instante pensé en regalárselo a la primera persona que pasara por mi lado, pero luego recapacité y concluí no hacer semejante daño al prójimo, y acabé arrojándolo por una alcantarilla. He de admitir que en un primer momento me sentí aliviado, pero enseguida tomé conciencia de la responsabilidad de mi decisión y de que tirar el reloj no bastaría para superar el nefasto influjo del tiempo. En consecuencia, al día siguiente, y tratando ser lo más congruente posible, decidí despedirme de la empresa donde trabajaba como ejecutivo, con un sueldo de cinco mil euros mensuales, además de dejar mi bonita casa con jardín, totalmente equipada, aunque con una hipoteca pagadera a treinta años (ahí quedaba el sueño que ya quisieran muchos, un modo de vida generalizado construido bajo las leyes del tiempo). Tomé la precaución, como es de suponer, de sacar todo mi dinero del banco, para así pegarle un literal y definitivo corte de mangas a toda mi existencia anterior. Muchos eran los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los años, que había vivido bajo la perspectiva y la sumisión de un sistema ficticio, algo tan artificioso como el valor de todos aquellos papeles de colores a los que se les asigna una cantidad, un dinero tan falso como la materia del tiempo, un engaño para que el hombre siga oprimiendo a sus semejantes. Nadie se da cuenta de esto y por tanto nadie hace nada, y el balido de toda la Humanidad resuena en los ecos de su ignorancia: ¡Beee, beee, beee, beee, beee…!

El siguiente paso, dentro de mis planes, fue comprar un par de cabras y unas gallinas, para luego tomar rumbo, con unos cuantos enseres más que metí dentro de una mochila, hacia las montañas del norte de mi ciudad. A un lado de la carretera abandoné el automóvil, no sin antes prenderle fuego con los quince mil y pico euros que ya no necesitaba. Total, me quedaban tres años de letras para terminar de pagarlo (ya valores, en tiempo y cantidad, sin ningún sentido), y ardió soltando al aire la tremenda humareda de su impagable deuda. Casi me dieron ganas de proferir una carcajada, pero me limité a pegarle otro literal corte de mangas al último vestigio de mi vida: un BMW último modelo ahora envuelto en llamas. Y ahí lo dejé, entre el crujir y las chispas de su combustión, cuando por un camino de tierra me interné con mis dos cabras y mis gallinas, y con la mochila a la espalda.

No tardé en llegar, tras un tiempo ahora impreciso e inmedible, hasta las faldas de un pequeño cerro por donde discurría un arroyo haciendo eses entre rocas, zarzas de mora y otro tipo de vegetación que desconozco, salvo las matas de orégano y tomillo que se extendían por ahí. Grandes grupos de rocas graníticas se amontonaban, como si se hubieran desprendido desde lo alto de la montaña, formando a su antojo un paisaje singular entre el verdor de la hierba y el azul de un cielo inmaculado. Respiré hondo, para llenar mis pulmones con el aroma de la naturaleza, y al exhalar supe que por mi boca salían los últimos segundos de un tiempo ya extinguido. Por fin me sentía totalmente libre, con las dos cabras y las gallinas, envuelto por aquel paraje que ahora sería mi nuevo hogar. Busqué una gruta y no tardé en encontrarla, lugar idóneo para protegerme de las inclemencias del clima, y allí me instalé de lo más feliz con mis pocas pertenencias. Até las cabras a un árbol, y con unas cuantas piedras, unas ramas y una tela de alambre, construí un corralito para las gallinas.

Aquel día, sentado en la entrada de mi gruta, en lo alto, pude ver cómo el sol cubría el mundo de naranja. Luego, no tardaron en aparecer las estrellas, con una Luna diminuta que era como un arañazo en el cielo, mientras los grillos cantaban desde su escondrijo a la noche de verano. Me tumbé con la espalda reposando sobre la piedra, para ver el mapa celeste que centelleaba en toda su amplitud, y me di cuenta de que allí estaba Dios arropándome con su abrazo.

Fue poco lo que tardé en acostumbrarme a los nuevos quehaceres, a mi nueva rutina, como lavarme por la mañana en el riachuelo, alimentar a los animales, procurar los alimentos y dedicarme a observar complacido la naturaleza. Me sentía totalmente limpio, puro como el aire que ahora respiraba, viendo salir el Sol por las mañanas y ocultarse por las noches, dándome perfecta cuenta, también, de la evolución lunar. Ahora podía escuchar el lenguaje de la naturaleza, el susurro de la brisa y el grito del viento, diciéndome cosas que se dejaban intuir, cuando ante mi vista cada mínimo detalle adquiría un significado concluyente, pues lo que me rodeaba era partícipe de una esencia compartida. Todo esto, concluí, era lo que me había robado mi antigua civilización, lo que ahora suponía mi mayor tesoro.

Y así fue pasando el tiempo sin tiempo, sin mayor novedad, hasta que al final del verano apareció un grupo de muchachos, todos montados en bicicletas y al alboroto del griterío del que eran partícipes. Traté de esconderme para que no me vieran, pero todo intento fue inútil, pues casi llegaron hasta la puerta de mi refugio y los tuve que echar de allí con los mismos gritos que ellos expresaban. Su reacción fue, además de los insultos, lanzarme todo tipo de piedras (munición por ahí más que abundante), entre las risotadas que se concedían a costa de burlarse de mi presencia. No pude más que taparme los oídos y esperar a que se fueran, ya cuando el Sol estaba a punto de ocultarse. Entonces me invadió una sensación extraña, de como si me hubieran desprovisto de algo sustancial, quizá la tranquilidad, mi recién conquistada armonía con el mundo, y sentí algo parecido al miedo, un mal presentimiento.

Al día siguiente, cuando el Sol ya estaba en su cenit, regresó el grupo de muchachos, con sus bicicletas y sus gritos, pero esta vez en mayor número. Rápido empezaron con su deleznable estrategia de lanzar, hacia el lugar donde me encontraba, toda arma arrojadiza al compás de risas e insultos. Aguanté como pude, lanzando más de una piedra, hasta que por suerte logré descalabrar al que los comandaba. Entonces me serví de celebrar la victoria envuelto en alaridos y corriendo hacia ellos, de tal modo que su reacción fue la de agarrar las bicicletas y huir pedaleando a toda prisa, dejando una polvareda tras de sí. Esta vez sentí la satisfacción por defender aquello en lo que creía, por expulsar a los futuros vasallos y ya integrantes de la civilización de tiempo, y disfruté con una sonrisa la puesta del Sol y el resurgir de las estrellas.

Pasé dos días bastante tranquilo, con la rutina acostumbrada de ordeñar las cabras, recoger los huevos puestos por las gallinas, rebuscar algún que otro tubérculo silvestre, cazar saltamontes para el aperitivo, con el baño en el río y el retozar bajo la sombra de algún árbol, entre el canto de los pájaros y el sonido de las hojas movidas por la brisa, hasta que a lo lejos divisé varios vehículos acercándose. Rápido corrí hacia mi refugio, para agazaparme detrás de una roca y observar a los intrusos que cada vez estaban más cerca. Pararon en el rellano de antes de iniciar la leve subida al cerro, a unos cincuenta pasos de distancia, cuando ya podía distinguir al grupo de niños rezagados en bicicleta. El corazón lo sentía ligero y la inquietud me dominaba, de tan sólo pensar en que yo era el objeto de tal expedición de reconocimiento. De los coches bajaron algunas personas, en su mayoría pertrechadas con cámaras fotográficas, que no dudaron en mirar y caminar hacia donde un chiquillo les indicó. El dilema era el siguiente: huir o enfrentarme a ellos. Me decidí por lo segundo, y no vacilé en subirme a una roca para gritar: “¡Por favor, déjenme en paz! ¡Sólo quiero vivir tranquilo!”; y así lo repetí en varias ocasiones, de una manera no ofensiva pero a la vez con cierta determinación. Y el resultado fue que no siguieron avanzando, pero, en cambio, me enfocaron con los objetivos de sus cámaras fotográficas y teléfonos móviles, para tomar un registro visual de lo que para ellos suponía un insólito acontecimiento. Los niños de las bicicletas, que ahora parecían más silenciosos, se juntaron con los mayores. Esta vez, por lo menos, no se repetiría el acoso de pedradas e insultos, pues en ningún momento consideré que mi integridad física pudiera correr algún riesgo, a pesar de presentir que el mundo se quebraba bajo los pies. Seguí repitiendo mi reclamo hasta que, después de un rato, igual que habían llegado se fueron, primero los adultos en los coches y los niños dando pedaleadas por detrás.

Aquella tarde recibí la noche sin ver ocultarse el Sol, pues el horizonte estaba lleno de oscuros nubarrones. Más tarde tampoco pude observar el cielo nocturno, porque las espesas nubes cubrieron todas las estrellas y la Luna sólo se dejaba percibir por un halo tenue y difuso. La preocupación me asaltó para dar paso al insomnio y a un sinfín de pensamientos negativos que, a su vez, me conducían directo hacia las esferas de la obsesión, en una dinámica retroalimentada por sí misma buscando una salida sin retorno, como una espiral que ansiaba buscar el infinito. “Ya nada sería igual”, pensé, como más tarde así sucedió.

Día a día, y de manera creciente, todo cambió respecto a mi relación con los alienados del tiempo y, a fin de cuentas, con mi nuevo proyecto de vida, pues cada vez fue en aumento el número de intrusos y curiosos que se acercaban a los pies de mi refugio, todos provistos de cámaras fotográficas y de vídeo, con la intención evidente de arruinar mi nueva armonía, en algo que interpreté como una lucha contra todo lo que yo ahora representaba. La civilización destructora de la naturaleza, el humano aniquilador, no perdían la oportunidad de enterrar cualquier expresión contraria a las leyes del tiempo que les regía, de acorralar como una animal perseguido y en extinción a quien osara a rebelarse contra la autoridad inmoral de toda una historia plagada de guerras fraticidas. Por eso me negué a marchar a otro lugar, a huir como un cobarde, pues siempre, una y otra vez, volvería a suceder lo mismo. Lo mejor sería aceptar mi destino y luchar por mantener mi independencia frente a los esbirros del tiempo, y dar la vida, si fuera preciso, por mis ideales.

Ahora me sabía un héroe en defensa de todas las especies del planeta, el último vestigio de una razón perdida, cuando a mis pies ya entusiastas multitudes se juntaban para verme como si fuera una atracción de circo. No se hicieron esperar los reporteros de letra impresa y televisión, y ya me imaginé como portada de revistas y tema de noticiarios y otras tertulias destinadas para una audiencia “subnormalizada”. Cuando salía de mi refugio, y me dejaba ver, las gargantas exclamaban asombradas; pero si alguien osaba acercarse demasiado a gritos y pedradas lo alejaba. Ellos, en cambio, me arrojaban piezas de fruta y cacahuates.

Un día, que ahora no puedo determinar con exactitud en su fecha, toda mi existencia tomó los derroteros de la incertidumbre, por no haber sido capaz de librarme en su totalidad del predominio de esa cultura del tiempo que lo empapa todo y que, por consiguiente, se volvió a apoderar de mis más preciados pensamientos, pues los estados de ánimo y todo acto ya dependían de la pugna en la que me veía inmerso, y así no me pude contener cuando empujé al camarógrafo de un programa de televisión que tuvo la osadía de llegar hasta la puerta de mi refugio, que luego cayó aparatosamente para romperse el cuello y morir.

Ahora estoy encerrado en una celda, acusado de homicidio imprudencial y otros delitos, mirando los barrotes que me separan del mundo, contando sin remedio los segundos, los minutos, los días, las semanas, los años, para poder recuperar la libertad y siempre bajo la inevitable permanencia del tiempo.


Derechos Reservados - Copyright © Pablo Paniagua

http://www.escritorweb.blogspot.com/

domingo, noviembre 14, 2010

¿Qué fuimos... qué somos? (Ximena Rivas) 31-5-2010

lunes, 31 de mayo, 2010 12:20:48[paginantes] ¿QUE FUIMOS...QUÉ SOMOS?
De: Ximena



¿Qué son las horas que trascurren
Son tan sólo un espejismo?
¿Qué soy yo... qué eres tú?
¿Y sin nosotros que fuimos antes?
¿Tal vez una simple ilusión de dos?
¿Me acompañas...te acompaño
o existimos siendo apenas mitades?
¿Soñamos la vida o vivimos un sueño?


¿Despertarás conmigo amor?
Prométeme que si.Dilo sobre mi boca
que tus promesas me dan vida,
son hojas para mi árbol desnudo,
son pétalos para mis flores deshojadas,
son emociones que me faltan
para poblar mi tonto corazón
que sin ti es de metal.


Se pierden los interrogantes
en la base de datos de mi memoria
pero a ti te encuentro en cada cosa,
entre fechas, hechos,cálculos,
porque éstas en cada una de mis células,
en mis sentimientos mas profundos,
en el disco duro de mis emociones,
en eso que nos hace diferentes,
que nos ilumina por dentro
que ensombrece todo comparación.


¿Qué somos tú y yo separados?
Nada...somos nada...no hay forma de ser.
No debe haberla si tenemos en mente perdurar,
germinando en esta locura que tú y yo creamos
en el incomparable jardín de las pasiones
con atrevida visión de eternidad.

XIMENA

sábado, noviembre 13, 2010

Amigos para siempre (Alexander Vórtice) 10-11-2010

miércoles, 10 de noviembre, 2010 11:44:22[paginantes] AMIGOS PARA SIEMPRE
De: Jesús Rodríguez


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AMIGOS PARA SIEMPRE



Ahora, en estos tiempos de sal, limón, huelga general y nitroglicerina en vena, tener un amigo es como tener una nube de terciopelo que sirve de consuelo en las caídas del día a día. Van pasando los años como pájaros sin melodía pero con mucha melancolía, y sé que tuve amigos, y “tuve” está situado en el pasado, porque lo fueron y ya no los son, gracias a Dios, a la experiencia y a los cachiporrazos. Porque si algo aprendes cuando padeces una crisis moral y económica (desaceleración acelerada en plena caída), es a abrir los ojos y ver las cosas cómo realmente son. Unos se apartan; la mayoría te roba la esencia y la conciencia, te pone zancadillas, se plantan frente a ti y, aunque fueron amigos del alma mía (dame un bolero y te daré la vida), ahora son zorras vestidas con túnicas de fingimiento y quejas inquebrantables. Es lo bueno de vivir en un aprieto generalizado: que más tarde que temprano se muestra el verdadero ser de cada uno, y en cuanto se muestra, punza. Yo nunca he sido de los que negaba un apretón de manos, no negué tampoco el saber de mis cosas, de mi vida y forma de ser. En aquellos años eran incalculables las personas que se me arrimaban para pedir “cita” en la consulta de la amistad. Creo no haber negado jamás un buen apretón de manos, pero con los años y el carácter, vas poniendo a cada uno en su sitio (la vida también te ayuda en esta tarea) y ellos también te ponen a ti, dejándote o no en el lugar adecuado. Es ley de vida… Si no se demuestra con actos benévolos, con afrentas que acaban en un apretón de manos, o en un “cómo estás” de vez en cuando, no es amistad, es, tal vez, un “colegueo” desarrollado hacia “el enrarecimiento existencial”, algo que se romperá pasados los años, la vitalidad del sentirse joven y fuerte. Lo aclara con sapiencia Mateo Alemán cuando dice: “Débense buscar los amigos como se buscan los buenos libros. Que no está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; antes en que sean pocos, buenos y bien conocidos”. Y también lo hace el gran William Shakespeare, cuando nos dice desde la serenidad del que sabe y lo acredita con habilidad: “Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / engánchalos a tu alma con ganchos de acero”. Por tanto, hoy les invito, amigos lectores, a poner a prueba sus amistades, a mirar en el interior, y ver si realmente somos buenos amigos, si deseamos tener buenas amistades, o simplemente anhelamos pasar por la vida teniendo a nuestro alrededor personitas que nos alaban cuando no necesitamos alabanza, que nos besan cuando no nos hace falta el beso de la muerte, que nos estrechan la mano cuando, en la otra mano, sujetan una daga de doble filo con la que, cualquier día, nos rebanarán el cuello y el alma.



Alexander Vórtice

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www.opinionvortice.blogspot.com

martes, noviembre 09, 2010

Patria (Juan Manuel Pérez Álvarez) 9-11-2010

martes, 9 de noviembre, 2010 20:03:48[paginantes] PATRIA
De: Juan Manuel Pérez Álvarez

Estimados José Carvalho, Paulo Barbosa, Hebe Solves, José Luis Acosta, muchas gracias por vuestros poemas en los que he encontrado las verdades que sostienen el lenguaje del arte.
Gracias a Helios Buira por su comentario y a Raquel por su felicitación.

Un abrazo y un poema.

PATRIA



Sobre la piedra del Sentimiento me siento a contemplar los naranjos de la felicidad. Todos alineados en hileras rectas, normativas, sensoriales, producen desde la cumbre nevada de la montaña de la mente la emoción del asombro. De las ramas extendidas penden las doradas naranjas, fruto dulce de este jardín de las Hespérides, al extremo occidental de la vida. A las muchachas les gusta almorzar aquí, digo al coro de todas las ninfas con sus vestidos de satén, a las impresiones e imágenes cinéticas que moran en el barro sideral de la memoria. Colocan un mantel de puntilla lírica en el césped perlado del rocío de la nostalgia, mondan las naranjas una a una y saborean los gajos que ponen un ruiseñor sobre su lengua. Juntas conforman la flor de la belleza, en cuya corola convergen las expresiones de los cinco continentes de la tierra habitada por el hombre, los cinco sentidos que se agrupan en torno a un centro de fortaleza consciente, como el mar del ser que los une. Aguardan a sus galanes de punta en blanco que no tardan en llegar, con levita y paraguas, por la esquina del camino. Son los pensamientos de alas invisibles y leontina de deseo. Toman a sus enamoradas y pasean bajo el bulevar de la enramada cuchicheando y riendo, mientras las naranjas los coronan al irse. Solo quedan la piedra, y los naranjos dorados, cuando el recuerdo me hace invisible.




( De "El grado de la aurora")

sábado, octubre 23, 2010

Abordaje (Enrique Caballero Arias) 22-10-2010

viernes, 22 de octubre, 2010 22:45:19[paginantes] Abordaje
De: Enrique Caballero Arias

Abordaje

¡Más allá!
de incontables vientos solitarios.
Índigos grisáceos
límpidos perpetran el amor sobre distancias
sus matices rojizazos, leonados, azulencos,naranjas-fuegos,
nevisca disipada, allí, donde los sonrojos no son, más
que picardías.
Llevo al sueño marino, abordando en sentimiento
del mar,
sus caricias, sus embates,
agujas de sal, que marcan los tiempos
entre amasijos de olas infinitas.

Gráciles espumas, quienes sobre brisas embriagadas
nos arrullan en desvaídos fulgores.

Caracoles desiertos, con sinfonías al descuido
cuando chocan entre sí
al revolcarles en resacas,
un arenal sobre un espejo de erizadas dunas,
de arenal cortante, al filo del sílice que vaga.

Desvariando en encandiles, a los bergantines,
escondrijos
y sirenas.
Son barriles de lágrimas y estrellas,
y luceritos de amor
sobre las crestas.

La eternidad de ésta arenisca se vislumbra ante los ojos,
y nos mira…
ejecutando susurros de la orilla,
en ecos de memoria
ad lejos, y de cerca.

Ensoñación marina, es
mi alucinación, por su agonía
guardada en botellas desechadas que navegan
sin rumbo fijo, al vaivén de las mareas,
donde tiznan al brebaje de los labios
entre las cuencas de sus nubes
y le amo
corrosivamente, con la sutileza vigorosa de los mares.-

Autor: Querrién ®
Enrique Caballero Arias.Venezuela
http://www.youtube.com/watch?v=IwgxJJnugaQ

jueves, octubre 21, 2010

sin título (Luciano Buzeki) 21-10-2010

jueves, 21 de octubre, 2010 4:22:34[paginantes] ...
De: Luciano Buzeki

Revive, en el lago ardiente póstumo a un orgasmo,
La máquina fetal que retumba en la sima de un ovario.
El mundo tirita de miedo, tirita de risas…
Porque detrás de una mueca grotesca se resguarda la fiera.



Mueren los peces de una sospecha sin antecedentes.
Mueren, también, las cáscaras inservibles del amor.
Llantos con olor a mortecina se despegan de la calle
Y una mazmorra de cerebros amputados cree esconder secretos.



No está en el poder de la bestia política
Hacer y deshacer el espacio con sus cuerpos.
Las guerras se analizan ocultas en el espejo,
Mientras sonríe la muerte (intentando ocultar su pena).



En cada paso que dan, quedan inmortales las horas y los días,
Aquellos días que no volverán, ni siquiera en recuerdos.
Se lamen las aureolas entre pedestales de riquezas,
Cómo reyes vacíos que se enardecen puliendo
Piedras preciosas en sus tronos.



Los niños del ayer cantaron con voces propias un futuro que pasó.
Los niños del mañana vociferarán a través de un micro chip.
Las alas de un mísero apóstol del infierno arroparán a la vida
Y yo me detendré a predicar el as de una baraja nueva.

lunes, octubre 04, 2010

sábado, 25 de septiembre, 2010 16:01:17 [paginantes] BAUDELAIRE

BAUDELAIRE



Se te escaparon los versos como hemorragia intensa,
pero cualquiera, siendo vertiginoso en cada libro,
en cada letra, como en tu bebida vida, maldito poeta.
Eres para mi, una perdición en la locura de mis horrendos sueños,
que aun siendo así, los disfruto tanto,
y a veces, seca en la estúpida imitación al poeta incólume,
descalabrado, insolente, cínico y vicioso.

Que pena me da, el saber que un día moriré,
y no te podré ver en esas flores malignas,
cual espejo perpetuo te llevo a mi velorio, y allí,
en mi grávida tumba, te estaré leyendo.,
y los gusanos talvez puedan comerme,
pero, tu letra ínfima e infinita, permanecerá.

No se adonde iré, después de esta extraña vida,
eso, me aterra, porque me gusta la vida,
y tu mano izquierda, empuñando cual cañonazo sangriento,
un largo suspiro de canción maldita.
No te me mueras Baudelaire, yo moriré por ti,
para talvez, volver infinitamente inmortal el seso,
y no llorar nunca más.

He aquí la noche bruja, del criminal amigo,
llega a paso de lobo, como un cómplice, el cielo,
se cierra lentamente tan inmensa alcoba,
tornando en alimaña al hombre sin sosiego.
¡Oh! noche amable, deseada por aquellos cuyos brazos,
sin trampa, pueden decir, el día ha sido laborioso.

La noche es quien alivia las almas,

consumidas por el dolor sin tregua,
al obstinado sabio cuya frente se nubla,

y al obrero agotado a su lecho retorna.

Los malsanos demonios, mientras en esa atmosfera,
se desperezan torpes, como hombres de negocios,

golpeando en su vuelo aleros y postigos,
a través de las luces que bambolea el viento.
De pronto de las aceras, se abre el amor vanal,
y alzando sus compuertas tal inmenso hormiguero,
sin esfuerzo se labra un oculto camino,

igual al enemigo que prepara un asalto.
Retuércete en el seno de la ciudad de fango,
cual larva que robara al hombre su alimento,
se oyen aquí y allá silbar las cocinas,
los gritos del teatro ...vaya acordes orquestales.

Recógete alma mía, en tan grave momento,
y permanece sorda a tan inmenso tumulto,
es la hora, en que todos los enfermos se agravan,
la noche los aferra por la garganta,

acaban su destino, y se hunden en el común abismo,
el hospital se llena de suspiros,
más de uno, no irá a buscar jamás,

la suculenta sopa junto al fuego,

a la noche, cerca del ser querido.
Mas aun la mayoría no ha conocido nunca,
el calor del hogar, ni ha vivido siquiera.




julio
http://letravital.posterous.com/9955610

viernes, septiembre 24, 2010

paginantes] Ajenas palabras (microrrelato) jueves, 23 de septiembre de 2010, 15:18 De: "SILVIA"

Ajenas palabras



-No llores en la soledad, porque tu llanto aún me conmueve. ¿No ves que te llevas con tus lágrimas lo mejor de mí mismo?

Ella lo miró con los ojos bañados por el llanto. Un momento después, sonrió y se abrazó a su compañero.

-Tan sólo se trata de una pequeña separación- continuó hablando-. Dentro de nada estaré de vuelta, en tus brazos, como un marido fiel y obediente.

Se enjugó el llanto y permaneció en sus brazos una vez más con los ojos cerrados y el alma repleta de esperanza.

jueves, septiembre 02, 2010

[paginantes] Castillo de naipes martes, 31 de agosto de 2010, 19:14 De: "Erika Martínez Rodríguez"

Estamos viviendo nuestras vidas, haciendo lo que más nos gusta, mirándonos en los ojos de otros, respirando a su lado, con nuestros planes y proyectos. De repente algo sucede, derrumba esa vida que creías sólida, como si fuera un castillo de naipes, como el viento que remueve las hojas del suelo y las desplaza a otro lugar, dejando un vacio, un hueco que no se volverá a llenar.

Se va, se va para no volver, se va para siempre y no puedes hacer nada, no puedes evitarlo. Es una sensación extraña, te lo han quitado de las manos, ¿a donde se lo han llevado? ¿Porque ese sitio es más importante que estar al lado de los suyos?. Los mejores deberían tener la oportunidad de verlo todo, deberían recorrer todas las distancias, oler todos los vientos, andar todos los pasos.

Siempre quedan cosas por decir y no es justo. Creemos que vamos a tener la oportunidad de hacerlo y cuando el tiempo se agota, se termino, ya no hay más por más que lo busques. Tan sólo queda mirar hacia delante, pensar en lo que te llevas, recordar la sonrisa de paz que desprendía.

Me quedo con lo bueno, porque lo malo no lo conozco, me quedo con sus palabras y su mirada, con su alegría, con sus ganas, con el amor y el cariño, ¿y porque no?, también con su genio aunque no lo haya visto, porque él era entero, sin desmerecer a los demás.

Erika



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viernes, agosto 27, 2010

[paginantes] LO QUE MI HISTORIA ME DEJE SER..........Bolsita de Nylonviernes, 27 de agosto de 2010, 19:21 De: "Yossi May"

Hola
no dejare de hacerme presente para evitar que se preocupen de mi ausencia,
feliz fin de semana, Yossi


LO QUE MI HISTORIA ME DEJE SER..........




Uno, el editor no duerme bien y se viene con algo que ni siquiera Heguel podría escribir
y que me anime yo!!!!!


y mi historia me deja ser una bolsita de nylon tirada al viento, ni mas ni menos. Desde que llegué al mundo, sin haberlo elegido y hasta que abandoné este mundo sin elegirlo tampoco, no soy mas que una bolsita de nylon.


Tengo mi consistencia, tengo presencia, soy grande, soy pequeña, a veces soy transparente y muchísimas veces de todos los colores, desde blanco hasta negro y por lo general, soy una mezcla de colores
donde no siempre se ve mi contenido.


Puedo con mucha facilidad adoptar muchas formas, entre expandida toda hasta acurrucada, hecha un bollo. Todo depende del viento que me lleva.
A veces me infla, a veces me desinfla, a veces me eleva hasta la inmensidad y muchísimas veces barro es lo que como, cuando grandes gotas de lluvia acompañan al viento.


Muchas veces me lastimo, cuando el vaivén del viento me lleva a rozar ramas y espinas, pero mi consistencia me permite continuar durante todo el periodo que exista.


Puedo proteger y me gusta ser protegida, pues somos muchas las bolsitas que al viento andamos.
Sin embargo soy una bolsita especial,

intento que el editor duerma mejor
y solo me derrito ante la miel de una mujer.


El, Yossi May 13.03.06




--
yossi may (julio)
leer mas? mio y de otros a elegir
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martes, agosto 24, 2010

CONCURSO LITERARIO PERMANENTE PAGINANTES - YAHOO

Para participar de este concurso permanente tenés que ser miembro del grupo y enviar a paginantes@gruposyahoo.com.ar con el asunto "CONCURSO PAGINANTES - YAHOO" poemas o cuentos. Los ganadores participarán en una antología y recibirán certificación de su premio.

sábado, agosto 21, 2010

[paginantes] ME LLAMO PASIÓN...viernes, 20 de agosto de 2010, 17:34 De: "Ximena"


Me llamo pasión
me dibujo en la lluvia
en el cielo y el sol,
en el estridente rayo
en los campos sembrados
en las manos rústicas
del abnegado labrador.
En las flores silvestres
en las nevadas montañas
obra y gracia de un misterioso creador.

En la voz emocionada
de aquel coro de niños
en la pizarra del maestro
en el pincel del pintor,
en las notas armoniosas de un piano
en una simple canción de amor
en la danza ferviente de un bailarin
perladas las sienes de transpiracion.
En el que fugó de este mundo
soñando ingresar a una mejor dimensión

Me llamo pasión
y me encuentro a gusto
en las letras sentidas
de alguna extraña oración,
en la inspiración del loco poeta
que se entrega al éxtasis
abriendo las compuertas de su corazón,
en el pecho orgulloso de aquel pajaro
en la ardiente piel de los amantes
en la luz que irradia el mágico amor.

Me llamo pasión
en el vientre de la madre estoy
en la blanca inocencia del niño que nace
con la dulce esperanza de un mundo mejor,
en los ojos vacíos del que solo sabe odiar
en el oasis refrescante de un perdón,
en el verso escrito en un arrugado papel
en el libro soñado que no se escribió.
Me llamo pasión , no lo dudes jamás
me tienes con vos.

XIMENA

lunes, agosto 16, 2010

[paginantes] CANTA A BARTOLO DE VEDIA domingo, 15 de agosto de 2010, 15:00 De: "LONG-OHNI"

Mis queridos amigos:



Hace apenas unos días, el jueves 12 dejaba este mundo, a los 74 años, un amigo entrañable, casi un padre y un ser humano excepcional, Bartolomé de Vedia y Mitre. Aun en conocimiento de que su partida era inminente e irremediable, debo confesar que la pérdida final me ha embargado de una profunda pena y tristeza pues Bartolo, como lo llamábamos entre los amigos, era un canto a la vida, un canto vivo lleno de luz y alegría, literalmente un canto porque además gozaba, cuando nos reuníamos, de cantar con todos, después de la cena, todo tipo de canciones cuyas letras conocía al dedillo, desde tangos y zambas hasta zarzuelas y arias de óperas; para Bartolo, cantar era cantar con los amigos, con su esposa, con sus 10 hijos, con su familia toda.

En su memoria y para compartir con ustedes la memoria de este hombre increíble es que les envío el poema que compuse para su despedida que, espero, sea en algún momento, un nuevo encuentro. Gracias.



Canta

a Bartolo de Vedia



Canta,

canta como los naranjos de Granada y canta,

como las vides griegas, como el laurel romano,

canta

como ese sol que entibia la ciudad y sus plazas,

canta

manantial de la vida, fuente de lo feraz

que amanece en la flor y alumbra en las estrellas,

canta

porque cantan contigo los platos y cucharas,

los hijos y los nietos, los amigos;

la vida misma canta en tu alegría.



Canta,

mientras rueda en el aire un abrazo hecho canto

y el vino se derrama generoso en el brindis

cantarín de tu copa que al corazón alcanza.

Canta,

que tu vida es un fruto de amorosa semilla,

canta porque no has muerto como no muere el mar

ni mueren los trigales bendecidos.

Canta en mí, te lo ruego, con esa misma voz

de clavel y de mieles, de racimos maduros

con que has sabido siempre florecerme la vida.





Leído en el acto de presentación de las 4 antologías de la Editorial Algazul , en el marco del XXXIV Simposio Internacional de Literatura, después de despedir sus restos en el cementerio de La Recoleta.




Con mi abrazo siempre
Long-Ohni



“En algún lugar, bajo la lluvia, siempre habrá un perro abandonado que me immpedirá ser feliz” Jean Anouilh



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martes, agosto 10, 2010

[paginantes] DULCE JANE (relato basado en hechos reales) martes, 10 de agosto de 2010, 21:22 De: "Jesús Rodríguez"

DULCE JANE

Jane era la prostituta más asequible y la más escultural de toda la ciudad. Su vida había sido en ocasiones un asunto de honor, y su alegría dependía sobre todo de una cama con sábanas limpias y un cigarrillo que fumaba lentamente, observando el humo suicida. Ella trabajaba en el puticlub "El Constante Trajín", S.L., con todos los derechos reservados y la copa más económica a diez euros.
Jane era tan linda como los deseos de los chiquillos enamorados. Tenía menos de veinte años y toda una vida por delante. Ella había empezado por algún tipo de confusión en el mundo prohibido del sexo. Su primera relación la había tenido a los trece, en un descampado alejado de la armonía. Lo cierto es que aquello le marcó tanto que creo que desde entonces no hubo día en el que no repitiera sin saber muy bien el por qué.

Recuerdo que yo siempre la miraba con ojos soliviantados que exclamaban: "¡Dulce Jane! Algún día..." Y era en ese momento cuando ella me iluminaba y me decía si la invitaba a otra copa. Por supuesto, le decía yo, de noche duermo porque tú eres mi sueño. Y la hermosa muchacha que me obsequiaba con un beso en los labios al tiempo que me aseguraba que ella no era el sueño de nadie, pero sí el mío.



-¿Te gusta tu trabajo? -Le pregunté una noche a punto de volverme loco.

-Hay cosas peores. -Contestó sonriendo.

-¿Sabes?, me estoy volviendo loco por ti.

-Por un precio asequible ya sabes que soy plenamente tuya.

-Verás. Yo no me refiero a eso. Yo te estoy hablando del amor.

-¿Amor? Ese no es un buen asunto. Hace tiempo que yo

no creo en el amor.

-¿Has estado alguna vez enamorada?

-Sí. Una vez lo estuve de un camarero.

-¿Y qué fue lo que pasó?

-Se fue con otra.

-Lo siento.

-No lo sientas. Alguien me dijo que se casaron

y que poco después se divorciaron. Ya sabes: el amor.



Y volvió a sonreírme -perpetuamente sonriendo-, al tiempo que dejaba en la copa la huella de su pintalabios escarlata.

Aquella noche no volvimos a hablar, ni siquiera la volví a ver rondando la barra. Al parecer estaba en la habitación rosa con un viejo verde, aunque no tan verde como sus sucios billetes, como sus lujuriosas ansias de marcar el cuerpo de Jane con las brillantes babas de lo que nos aporta poco o nada sobre lo que es efusión-ternura.



-Me estoy volviendo loco por ti. -Le dije al día siguiente.

-Sólo son cinco billetes. -Dijo ella mimándome a los ojos.

-No bromees con este tipo de cosas. Me estoy volviendo loco y eso vale más que todo el dinero del mundo.

-Las mujeres como yo no nos podemos enamorar. Nosotras sólo valemos para una cosa. No podemos.

Y al escuchar esto reconozco que mil puñales se clavaron en mi corazón.

-Mañana me marcho de la ciudad. -Continué hablando.

-¿Por qué? -Preguntó ella dejando su copa sobre la barra.

-Me han ofrecido un buen trabajo en otra ciudad más pequeña y más generosa.

-¡Estupendo! ¿Y cuándo volverás?

-Jamás.

-¿Jamás?

-Sí. Estoy cansado de esta ciudad, de sus farsantes gentes, de su apestoso olor, de...

-¿Has dicho "jamás"?

-Sí, eso he dicho.

Y entonces fue cuando me obsequió con un beso de despedida.



-Te echaré de menos. Dios sabe que lo haré.

-No tienes porque echarme de menos, Jane.

-¿Por qué?

-Puedes venirte conmigo.

-No puedo, yo, tengo cosas aquí. Ya sabes... cosas.

-Sí puedes. Querer es poder.

-Es bonito lo que dices, muy bonito, pero...

-Escápate conmigo -insistí-. Una ciudad, unos amigos, una familia...

¡Ilusiones nuevas!

-No sé. Nadie me ha ofrecido esto antes.

-Quizás esto sólo pase una vez en la vida.

-Quizás.



Y se fue sin decir nada más, tras la barra, como alma que lleva el diablo del escaso entendimiento, con su mirada perdida en el suelo y las manos palpitantes, y un gesto apático en la mirada, así como si estuviese buscando en su más hondo "yo" la solución a los diversos dilemas que la atormentaban desde el inicio de su novicia vida.

Luego me fui de allí. Supuse que aquella era su forma de decir que no, y lo cierto era que yo no tenía fuerzas suficientes para insistir en mis propósitos.

Al día siguiente, y tras haberme puesto mi careta de hombre macizo que todo lo puede o todo lo debe poder, fui a la estación para coger el primer tren que me llevase lejos de aquella pestilente e inadecuada ciudad. Lloviznaba y mis maletas pesaban demasiado, siempre demasiado, como si en ellas llevase todo el lastre de mi pasado y los encarnados pedazos de mi corazón asesinado a causa de una brutal e incomprensible negación.

Pero cuando me disponía a subir a aquel tren repleto de incógnitas e inquietudes la vi a ella. He de reconocer que mis ojos temblaron un poquito al verla, al percibir su aroma de mujer perpetua. Corría hacia mí, sonriendo, como siempre, habilitando el ambiente con una sincera sonrisa, con una maleta en sus manos y una hechicera luz sobre su cabeza. Yo también sonreí, y cuando la tuve a mi lado le pregunté si había cambiado de idea. Jane dijo que sí. Me aseguró que deseaba fervorosamente ser feliz, marcharse muy lejos y vivir lo que necesitaba vivir.

También me aseguró que su amor y sus sentimientos valían mucho más que cinco sucios billetes.