miércoles, junio 13, 2007

La última faena (de Fernando Luis Pérez Poza) P703130

Y sosegadamente
el reloj cuenta en la torre cada hora,
cuenta cada minuto, segundo a segundo,
y el vaivén del tiempo es su martirio,
dolor carnívoro de agujas que laten,
triple mortal que da la vida
y el circo se desmorona.
En la taquilla cuelga un cartel de:
¡No hay leones!
Nunca el trapecista humano
saltó sin red desde tan alto,
en el vaso, en la botella, en la bodega.
Nunca tanto payaso doloroso,
nunca tanta aritmética inexacta,
nunca tanto domador en paro
trabajó sin látigo y sin jaula.
Nunca, señor ministro de la nada, fue la vida
una carpa tan mortal
ni los enanos treparon sin cuerda hasta las sienes
con tanto desparpajo.
La serpiente se pasea con la manzana en la boca,
el elefante toca la trompeta para cambiar de tercio
mientras los monos agitan el pañuelo blanco
pidiendo la oreja.
Suenan los clarines, compañeros poetas,
aunque el toro ya lleva tiempo en el ruedo;
ríos de sangre ocultan la arena, el cielo,
y en el lomo del mundo ya no cabe
ni una banderilla más.
Suena el trombón del odio y el presidente en el palco,
al ver el estoque oxidado, ordena el descabello
a golpe de bomba atómica y suicidio global.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hermoso poema, lleno de calidad de expresión.Excelente actualización Luis.
Besos
Raquel Luisa Teppich