martes, octubre 09, 2007

¿En qué momento? (de Ximena Rivas) P701200

¿Que diferencias veo en mi interior? Es que las diferencias exteriores están a la vista, esas curvas que a medida crecemos queremos ocultar y luego aceptamos acostumbrándonos a ellas. Los cambios físicos naturales que nos acompañan y van dando lugar al crecimiento.

Aunque yo me refiero precisamente a los cambios interiores. Tenemos mas información, acumulan os conocimientos pero son las experiencias de vida, aquellas que hemos atravesado, todos y cada uno de nosotros, como el dolor, las muertes que nos tocan de cerca, de seres queridos, la amistad, el amor, el primer beso, el despertar al sexo, los buenos y malos sentimientos que tantas veces nos asaltan de golpe sorprendiendo, rencor, odio, celos...mmmmh tantas cosas...mejor no busquemos. En mayor o menor medida, aun, los que lo nieguen(a veces están encubiertos) todos los tenemos.

Ellos van dejando huellas, nos van cambiando. Pero ¿Cual es el momento? el momento exacto en que comienza este cambio ¿dónde esta la fisura, la brecha, el instante? ¿ dónde comienza el proceso?

Cuando era niña me prometía a mi misma no cambiar. Me decía, los adultos están siempre llenos de problemas, tantos problemas que se ahogan, que no los dejan ver mas allá, a veces no escuchan, no sienten, son autistas, están tan ocupados, tan camuflados con sus problemas que se olvidan de ser felices con las cosas mas sencillas.

Entonces me prometía, cuando sea adulta y tenga problemas tratare de minimizarlos, de hacerlos muy pequeños, no permitiré que se adueñen de mi tranquilidad, de mi vida, de mi felicidad, pensaré que al otro día cuando despierte el sol volverá a salir nuevamente y brillará solo para mi...(¡que egoísmo!)eso ayuda...eso me decía. A veces los adultos muchas veces se olvidan de ver el sol, es que no se hacen tiempo.

Entonces me dedicaba a observar a los pájaros, gorriones y picaflores que venían a beber agua de la canilla del jardín y a bañarse en el charco que esta dejaba cuando estaba mal cerrada, los veía perseguirse, bañarse, jugar despreocupadamente, estaba mucho tiempo viéndolos y me sentía un gorrión, un picaflor, capturaba sus pequeñas y sencillas felicidades (solía ser muy solitaria y otras demasiado sociable-siempre fui muy contradictoria)

Veía a mi gato estirarse al sol, placenteramente o subir corriendo al árbol y afilarse las uñas en la madera, o mi perra correteando feliz, enterrando un hueso por centésima vez tratando que no descubriera el lugar exacto en que lo hacía. Entonces pensaba...ellos tienen el secreto...son felices...es así de simple...¡¡Parecí a tan sencillo!!

¿Pero lo es? ¿Realmente lo es? cuando comenzamos a crecer es como si todo, todo se fuera haciendo mas y mas complicado, más vivimos, atravesamos mas experiencias cometemos mas errores.

Ayer era muy sencillo, sólo ayer, apenas ayer...pero hoy quiero que también lo sea, quiero volver a observar al pájaro, al gato, al perro, aprender un poco de ellos o quizás ver todo otra vez con los ojos que perdí, con la mirada que perdí, mis ojos de niña..ahí es cuando me pregunto ¿Por qué? Porque tenemos que crecer? para que queremos dejar de ser niños si cuando dejemos de serlo ya nadie nos protegerá, ni velará nuestros sueños, es mas algunas veces hasta dejaremos de soñar, los desecharemos por inútiles y allí será cuando comenzaremos a morir.

Quizás tengamos que hacernos fuertes para ser nosotros mismos protección, refugio, cobijo de nuestros propios niños, y hacernos invencibles para ellos...

Preguntas... respuestas. ..deseos. .y misterios de esta aventura que es vivir...

Conclusión: lo único que nunca podrán robarte son los sueños... Nunca dejes de soñar... cuando ya no haya sueños lo sabes...comenzará s a morir y nunca mas verás el sol.

2 comentarios:

Kellypocharaquel dijo...

Bello trabajo Xime querida !!! Magnifica actualización Luis
Abrazos y besos
Raquel Luisa Teppich

Luis Alberto Battaglia dijo...

Gracias Raquel. Sí, Xime es extraordinaria en todos sus escritos; este quise publicarlo porque me pareció que pintaba mucho su alma.
Un beso
LUIS