miércoles, diciembre 13, 2006

Sendero enajenado (de Encantadoraandrea) P608010

SENDERO ENAJENADO
Travesía en la penumbra de una mente, zozobrando por las
agonizantes turbaciones que afligen su sensatez.
Gimen, deambulan, lloran, gritan, galopan los seres tristes que me
rodean mientras que estoy cubierta por las telarañas de las
confusiones... Esas extrañas sensaciones donde yo parezco ajena a
esta tierra, como de un mundo distante, desorbitado, plagado de
mendigos y reptiles de miseria.
Agonizo dentro de las deboradoras inquietudes, que me acechan,
celosas y recubiertas de espinas, porque ellas pinchan, lastiman,
mientras que no puedo curarme, porque dudo estar enferma, aunque
afirmo que estoy triste.
El hartazgo me envuelve y hastía mis sentidos sufrientes, Halos
indescifrables de los misterios de una mente enferma. Dañada por una
demencia que avanza y se relame sobre las ansias de despertar en la
realidad, volviéndome cuerda.
Reconozco que estoy confundida, sangrando penurias vividas,
sufriendo penares ajenos que llegan hasta la agitación de mi memoria
y no hay descanso, aunque quiero, aunque ruego, aunque deliro y
clamo por un cambio de sendero hacia un aljibe de agua cristalina
Largo rato de semblantes sonrojados, carentes de sonrisa y montados
en cólera, inundan mis demonios furiosos y frustrados por no poder
volver a ser quien fuera ayer. Yo, una bailadora de la alegría,
sensibilidad y tibieza, con aureola de dama antigua y pura, como
pintada en un retrato de Van goh
.Claman voces a mi paso pero no hay mirada alguna hacia mi persona,
será que me he perdido dentro de mí y no encuentro la salida del
laberinto donde hallaré mi paz. Esa paz que me dará claridad a mi
negruzca maleza de inseguridades mentales.
Que poca cosa soy, estando distante, haciéndome chiquita y sin
querer llamar la atención. Casi casi como si hubiese fallecido de
tan oscura insania que me emsombrece.
Intento sea oído un llamado interno pidiendo auxilio pero el tren de
conflictos que me abarca, obstaculiza el agudo grito de socorro que
se ahoga en mi seca garganta.
De golpe, atino a ver figuras de colores de seres humanos que pasan
alrededor de mí, sin siquiera tocarme, como si me ignoraran.
Que despiadada es la naturaleza de la muchedumbre, que repara en la
desmembranza de las pirañas del razozineo, desechándolas como
malévolas y malolientes sin darse cuenta que solo son mías y no
contagian y que lamentablemente no quieren salir de mi.
Y mucho menos ,albergar lozanos pensamientos en un alma empobrecida,
por las transgresiones del embravecido inconsciente
Sin ningún tipo de intención recuerdo de mi infancia, ese grito
pegado por una madre que no era la mía y el silencioso enojo de los
niños que la seguían sin entender a que se debía el supuesto alarido
proferido.
Como olvidar esa experiencia donde se agitaban mis ángeles blancos
en el infierno de mis sueños de pequeña.
He crecido y quizás empeorado, no sé si estoy cuerda, aunque afirmo
que deliro.

Sin saber como y porqué, una melodía llama mi atención y siento como
un ángel rubio, se acerca y me consuela.
Me dejo guiar por él, y descalza deambulo por esos lugares donde
ahora, ilumina el sol.
Ha ocurrido un milagro porque se ha limpiado mi mente de los
artificios malignos
Soy tan libre que nadie me puede alcanzar y me siento ágil y
ligera, porque ya estoy regresando a mi rincón de claridad, donde
ayer me ocultaba, para obtener la paz y no el silencio sepulcral.
¡Que lúgubre las mentes en conflicto!
Con la túnica oscilando, se marchan los fantasmas de la locura y se
abre mi alma a un espacio diferente en la vida, donde las bocas
rojizas de las mujeres, lanzan murmullos de admiración ante la
morocha de tez clara que avanza, vestida de blanco y con ramo de
jazmines en su cabello, festejando la buenaventura del regreso a una
nueva existencia, colmada de jacintos sobre la falda, que cae en
forma armoniosa sobre sus delicados tobillos.
La espalda erguida, como mástil de bandera, sin que nadie sepa que
martirio ha ocultado. Un andar elegante, una mirada inquieta, casi
traviesa., una sonrisa tibia y una dulzura que regala roció color
ámbar, al andar
He renacido para soñar y vivir en mi nube de fantasía donde armo los
más hermosos ramos de obsequios a mis afectos, esos que me
sostuvieron cuando me estaba cayendo.
Oigo un piano que con sus notas, me llama, bella dona, ven aquí y
solo giro hasta marearme porque soy muy feliz ya que veo todo con la
luz del futuro, el mismo que ayer se mostraba negro y sombrío.
Recojo mi vestido por arriba de mis rodillas y luzco mis esbeltas
piernas a la par que bailo con la gracia de una patinadora en un
marco de hielo.
Caigo de bruces al helado suelo y vía una plegaria, agradezco a
quien corresponda por este claro en mi camino que me convierte en
una criatura replete de luciérnagas de esperanza e ilusiones, esas
que una vez perdí y hoy emergen triunfantes.
Hoy claman por mí esos que ayer no me han auxiliado pero no me
importa porque aun conservo a esos amigos, pocos pero queridos, que
me han dado una mano cuando lo he necesitado.
Nada es igual a este momento, donde la alegría confunde a la noche y
da vida al día... Más hoy dejo caer mi cuerpo en mi lecho, donde
ayer me amenazaban las malvadas tormentas del horror, porque sin
darme cuenta había caído, en el vació de una gran preocupación: Él
sentirme perdida y carente de ilusiones y fantasías.
Arrodillada en el mosaico del hall de mis secretos, levanto mis
brazos que aletean como mariposas, esbozando figuras maravillosas
con las que me deleito y ellas son ni más ni menos que mis
fantasiosos anhelos, que me hacen divisar la ruta a la felicidad, a
la plenitud y también diría hasta la eternidad.
La amarillenta luz, lastima mis ojos pero al cerrarlos me perderé
parte de esta noche mía, donde he recuperado casi todo por ser el
principal valor, la alegría.-
¡Qué placentero aroma el de la cordura ¡

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