miércoles, mayo 30, 2007

Le Fou de Saint Germain (de Diego de Villaroel) P702210

Hola a todos.

No sé a santo de qué me ha venido ahora a la memoria el "fou de Saint Germain" -el loco de Saint Germain- todo un personaje en auel barrio de París en la época que yo era estudiante. Por las mañanas, en el primer año que fui a la universidad de la Sorbona, me encontraba las paredes de los viejos edificios todas llenas de sus mensajes. Eran hermosos pero al mismo tiempo inquietantes. Un poco del estilo profético o apocalíptico. Había una gran belleza en todo aquello y a menudo me ponían la piel de gallina aunque no los acababa de entender. Firmaba como "le fou de Saint Germain". Yo no lo había visto nunca pero la gente de por allí decía que era un viejo chiflado que siempre iba con una botella en la mano.

Un día estábamos en bar cuando el loco apareció por la puerta. ¡A plena luz del sol! Se dirigió a nosotros y empezó a clamar con una voz verdaderamente atronadora. Yo no podía distinguir bien sus palabras porque hablaba como en "patois" y de una forma muy confusa, como sin sentido. Pero yo estaba seguro de que aquel espectáculo, aquél loco allí, con su pelo encrespado, sus ropas de mendigo, su mirada extraviada y su voz poderosa era más auténtico, más verdad, que todos nosotros juntos. Así que mientras mis amigos se tronchaban de risa yo casi que me puse a llorar. Muchas veces he llorado así en mi vida aunque no se me haya notado, no lo he podido remediar. Hay tanta debilidad, tanta vulnerabilidad en "Lo Auténtico" como en unos ojos que vieran la luz por primera vez.

Permanecemos normalmente atrincherados tras la barrera que la sociedad establece que hay que mantener siempre entre las personas. Hay un límite que la educación y las buenas costumbre impide traspasar; pero es algo muy sutil, porque una persona que apareciera realmente desnuda en aquella cafetería de Saint Germain estaría cien mil veces más vestida que el pobre loco y no hubiera causado ni la mitad de hilaridad...
Pienso que detrás de aquellas risas, lo que había de verdad era un instinto de protección muy fuerte. Todos estamos desnudos, solos y desprotegidos, exactamente igual que el "fou de Saint Germain". Y creo que la gente se reía para no llorar como yo.

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