jueves, mayo 16, 2019

EL DIOS OCULTO de Marcelo Pérez Grupo Paginantes en Facebook Nº 13


EL DIOS OCULTO (cuento corto) por Marcelo Pérez
Tenía un cráneo de curiosas dimensiones: era oblongo. Casi todos los cráneos humanos eran oblongos, pero el de él, lo era más. Para comer tenía que usar sus anteojos oscuros. Detrás de cada lente y en contacto con las paredes de hueso de su cráneo, que conformaban las órbitas de sus ojos, dimanaba un apéndice de plástico que, de alguna manera, ayudaba a los lentes a adherirse más estrechamente, quedando, así, todo el conjunto anastomosado, al igual que en los primeros tiempos. Comía como una tortuga: tenía ante sí todo el tiempo del mundo, pero, a pesar de eso, fagocitaba como un quelonio muerto de hambre. Era dueño de una imprenta; este negocio ocupaba un amplio local, ubicado en una calle solitaria y tranquila. El recinto estaba dividido por una mampara, resultando así dos salones: en el salón que daba hacia la calle, dispuso un mostrador para atender al público; el salón posterior, orientado hacia los fondos de las otras casas cercanas que completaban la manzana, estaba ocupado por máquinas de impresión, estantes con tipos, frascos de tinta y papeles, pero sólo una de las máquinas trabajaba, ya que él se reservó el placer de despedir a todos sus empleados, comunicándoles la penosa noticia de no poder seguir pagando los acostumbrados honorarios. Así, debía día tras día afrontar a solas su negocio, y cuando algún cliente llamaba al mostrador, abandonaba la máquina que en ese momento estaba imprimiendo e iba a atender como dueño de casa.
No faltaron oportunidades en que dejó encendidas todas las máquinas, al enterarse que vendrían a ofrecerle un trabajo importante un grupo de personas, y fue preciso teatralizar el interesante hecho de que la trastienda –o salón de impresión- estaba atestada de empelados abocados al trabajo, demostrando que todo andaba bien. De esta manera, el grupo de personas importantes –entre las cuales reconoció a un japonés y a dos lituanos- creyó en todo lo que vio, dejando en sus manos el trabajo. Pero los encargos especiales no habían vuelto a aparecer desde hacía meses, y debía contentarse con sólo pedir lechuga u otra hortaliza no menos detestable, en su hora de almuerzo, y comerla como un quelonio hambriento, porque la escasez de dinero así todo lo ordenaba. Un anochecer, cuando estaba a punto de cerrar la imprenta, se apersonó un joven enhiesto, vistiendo con elegancia, llevando en su mano derecha un sobre de papel bastante grande. Preguntó si podía ser atendido, ya que tenía un asunto urgente que delegar. El no dudó en calarse los anteojos para ver mejor, asentir con su cráneo oblongo, remarcando que la imprenta aún no había cerrado, aprestándose a escuchar a su cliente.
El joven abrió el sobre y extendió sobre el mostrador una lámina, representando un dibujo. Ante sus ojos, estaba un dibujo primitivo. El cliente explicó que era una lámina de papel amate, perteneciente a algún viejo artesano náhuatl que había querido conservar, de esa manera, memorias de la Danza de la Lluvia, para legarlas a la posteridad. Se trataba de un costosísimo original, valuado en increíbles sumas de dinero. El joven deseaba quinientas copias para regalar a amigos, amistades ganadas por la confianza en el trabajo.
Se caló más hondamente sus anteojos y observó y digitó con cuidado el papel: presentaba al tacto una superficie rugosa que, a simple vista, no era notoria; además, cinco figuras de diminutos seres danzantes ataviados con sombreros y ropajes de vivos colores semejaban brotar de un fondo de selva y chozas de paja. Todo el dibujo estaba enmarcado por una guarda de flores: campanillas verdes y margaritas turquesas y naranja se entrelazaban mediante un recorrido de lazos amarillentos sin diseño determinado alguno. El joven enhiesto se estiró más aún, tomándose mecánicamente del moño de la corbata y preguntó, fingiendo desinterés, en primer lugar, acerca de cuánto le costaría el trabajo solicitado, y para cuándo estaría listo. El meneó su cráneo oblongo; agregó en un casi susurro que sería una tarea delicada, pero que, de todas maneras, él y sus operarios tendrían las copias para el lunes siguiente. El joven buscó estrechar su mano y se marchó, cerrando con educación la puerta de calle. Quedó allí, empapado por la iluminación de los dos tubos fluorescentes que pendían del techo, contemplando el amate: en verdad, era deslumbrante. Regresó a la sala de máquinas y lo guardó en un estante; luego se cambió el delantal sucio, apagó las luces y fue a su casa. Antes de que las sombras del sueño lo atraparan, quedó unos instantes con su cráneo oblongo apoyado sobre la almohada y abriendo sus ojos al techo oculto por la oscuridad de su habitación; fue en ese especial momento cuando, por obra de algún mágico influjo, el dibujo de los danzantes hombrecillos del amate se proyectó en algún lugar de su cuarto, y los vio efectuar cabriolas y movimientos con sus cuerpos, siguiendo el son de alguna música sólo por ellos escuchada. Era gracioso, a la vez, divertido, observarlos efectuar su particular danza de la lluvia en un escenario típico: jungla, selva, vegetación, campanillas y margaritas. De pronto, un manto grisáceo cayó sobre ellos y los vio huir con sus rostros desencajados por un pánico que él experimentó, también, de alguna forma transmitido por ellos: imaginó una tormenta, el Dios de la Lluvia que había acudido al llamado, pero no fue así: en un costado del cuadro, en un claro de cielo gris turbio, surgió un ojo enorme. El ojo tenía una pupila ciega, y, rodeándola, un iris más oscuro aún, a tal punto que ambos se confundían en una suerte de agujero negro el cual interpretó maléfico, cruel, nefasto. Tuvo miedo; se cubrió el rostro con sus brazos y quedó por unos minutos así, hasta que, al cabo de los cuales lentamente fue regresando su mirada a ese sector de su cuarto y se alivió al no descubrir la imagen; ya todo había pasado, había sido sólo un espejismo; tal vez había estado trabajando duro, y los colores, las formas, las imágenes se confundían, se perdían y creaban situaciones envueltas en tenues marejadas de pánico.
Al día siguiente todo le pareció más sencillo y hasta, inclusive, más bello: su imprenta lo recibió con el silencio de todas las mañanas y los rayos de sol que se filtraban por los ventanales. A lo primero que se dedicó fue al papel amate; lo encontró donde lo había dejado la noche anterior, y dispuso todo para armar las planchas para sacar las copias. Lo extendió con cuidado sobre su mesa de trabajo; encima, dispuso una lámpara y se aproximó con una lupa. Se caló los anteojos: debía tener cuidado con cada detalle, todo debía ser transmitido a la copia con máxima fidelidad. La lupa fue recorriendo los hombrecillos, las arrugas del papel, los vistosos colores de sus prendas y las flores… todo fue minuciosamente catalogado por sus ojos. Recostó su espalda contra el respaldo de la silla y descansó un momento. Su mirada paseó por el salón, luego regresó al dibujo: los cinco danzantes seguían allí, y fue necesario que tomara de nuevo la lupa para observar un manchón, algo que no había notado; tarde comprendió que había tocado demasiado el papel, porque, accidentalmente, un fragmento de pintura se había descascarado, desprendiéndose. Estudió sus manos, sus dedos, pensó que su humectada piel se había posado con irreverencia sobre el dibujo y había arrancado ese fragmento… no, no estaba. Dónde?... buscó por toda la mesa, debajo de ella… en cualquier momento, cualquier otro movimiento descuidado o, inclusive, hasta una ráfaga de viento que se colase por sorpresa podría arrancar otra pizca del dibujo, y luego otra y otra, hasta ya arruinarlo del todo… y qué le diría a su cliente? El papel amate costaba una fortuna, él ya lo había escuchado de labios del joven enhiesto… y él no podría indemnizarlo… lo llevaría a la ruina, a la miseria, al hambre, a la cárcel, a una muerte sin remedio… No, debía encontrar el fragmento… Quedó con sus codos apoyados sobre la mesa, sus manos aferradas a su cráneo oblongo, pensando alguna acción mientras sus ojos se adherían al puntito grisáceo y oscuro que había aparecido. De pronto, como acto irracional provocado por algún niño en un juego inocente, sus anteojos –luego de resbalar lenta e imperceptiblemente- abandonaron el puente de su nariz y cayeron, como desde un acantilado increíble, sobre el papel amate, provocando que un gran sector de pintura se desprendiera, debido al impacto. Quedó con expresión de terror congelada en el rostro: ese otro accidente había vuelto a arruinar el dibujo; ya eran dos los fragmentos salidos, y el último, más grande y negro, era evidente a simple vista. Saltó de la silla y fue por una pinza, la providencia había querido que el nuevo fragmento saltado se quedara en su lugar. Pensó, entonces, en pegarlo y luego, si hiciera falta, retocar el derredor con algo de tinta. El trabajo artesanal había comenzado. Con las pinzas tomó una patilla del anteojo –que había quedado sobre el dibujo, luego de su caída- y la levantó con sumo cuidado; pero estaba en su destino que, esa mañana, su suerte lo abandonaría: debido a alguna película sudorosa que recubría el armazón del anteojo, éste trajo consigo otro fragmento de dibujo que se arrancó tan lentamente como fue ascendido por las pinzas. Tembló de pánico su mano y arrojó lejos las pinzas y los anteojos, estrellándose en un lugar que no deseó descubrir. Allí estaba el papel amate y su dibujo presentando tres islas en negro. Cómo haría para pegar las partes saltadas? Deseó controlarse, más casi le fue harto imposible; por su mente batallaban improperios, odiosas injurias en contra de su cliente. Por qué había aceptado ese trabajo?... por qué había tomado en cuenta una pieza histórica de incalculable valor, para hacer un simple trabajo? Quiso no tocar el amate, dejarlo allí, bajo la luz de las lámparas y sobre la mesa, dejarlo inmutable, estoico, perenne, inmarcesible, eterno… hasta provocaba cierta intranquilidad ver los pedacitos de pintura descascarada retozar quietos, muy quietos sobre el grupo de cinco hombrecillos danzantes.
No supo bien qué hacer… derribar todo de un manotón, acabar con todo, explicarle al joven enhiesto que había sido víctima de un asalto… asegurarle que habían entrado por la noche, a la imprenta, y se habían llevado lo que habían considerado de mayor cuantía: las máquinas, pesaban demasiado, el papel amate había resultado una pieza única, sí, y los pillos habían sabido suponer su valor… No supo qué pensar. Sus ojos, fijos en el papel, se concentraron en los espacios negros: detrás de una especie de desconocida tiniebla pareció asomarse otra imagen, algo que deseó escapar de un hueco de sombras, emerger de una muerte prematura o traspasar la infinita e increíble barrera de la mente, la ceguera, la alcohólica duda de toda existencia… Sí, allí había algo, no pudo apreciarlo bien. Tomó la lupa y observó; la lente le tradujo algo que reconoció como una ceja y la curva presencia de un ojo. Qué sería eso?... Recordó haber oído hablar cierta oportunidad de artistas que habían pintado nuevos dibujos sobre otros viejos, quizás cubriendo, así, defectos encontrados en primitivas obras; o debido todo a una necesidad de crear obras y no poseer el dinero suficiente como para adquirir nuevos lienzos. Tal vez al artesano náhuatl le había sucedido lo mismo: había pintado sobre un triste y harto conocido retrato una evocación de la danza de su pueblo, en la creencia de que ésta representación pudiera llegar como mensaje hasta mucho tiempo después de su muerte. Esto era sólo una hipótesis, un pensamiento. Sorprendido, descubrió que otro pequeño fragmento de dibujo había saltado cerca de las piernas de los hombrecillos, y allí aparecieron un par de dientes filosos, muy filosos, que desbordaban ansias de devorar a los danzantes… Cómo sería ese retrato oculto?... sería, tal vez, el propio artesano náhuatl que había sobrevivido a través de los siglos? Si así fuera, el retrato valdría mucho más aún que la pintura de los hombrecillos. Con una uña raspó un poco por debajo de la ceja del retrato tapado, hasta descubrir totalmente un ojo: un estremecimiento recorrió su médula al comprender que la mirada revelaba odio, muerte, espanto.. no, no debía seguir raspando, no debería hacerlo, era necesario pegar los fragmentos retirados y dejar todo como estaba. Fue cuando recibió la visión de la noche anterior: recordó el ojo que había asustado a los hombrecillos, revivió el odio, la pupila ciega, el iris contrayéndose y dilatándose como una loca esfera, queriendo consumir todo y ya sentirse preso por un embudo abominable, repelente, putrefacto… Revivió la grisácea carga, las tinieblas, la ceguera… y el ojo que llamaba, que gritaba y pronunciaba como el viento su nombre, y su cráneo oblongo fue lo primero que resistió el tremendo jalón: el ojo clamaba, volvía a llamar y el jalón una y otra vez… ya estar allí, ya ser tiniebla y ser devorado por ella… No, debía ponerle fin a eso! Cuando estuvo a punto de apoyar su nariz sobre el papel, una fuerza externa se doblegó en su interior y actuó en su ayuda: allí fueron sus manos, armadas con sus uñas, raspando y arañando el papel, mientras de sus labios se escapaba una risa histérica, tratando de evitar todo eso, combatiendo al ojo que cada vez se hacía más espeso, más enorme, más tirano y ya toda la pintura había saltado y los hombrecillos volaron por el aire, fragmentados en miles de trocitos de colores, huyendo de la muerte segura de la figura espantosa, esa verdadera cara, el rostro que había sido pintado primitivamente en el papel, un dios que no conoció, un rostro maléfico portando gusanos verdes y negros que brotaban por entre sus dientes y de las llagas que apergaminaban su piel. Sintió asco, asco de haber pasado sus dedos por el papel, cuando lo vio por vez primera, y darse cuenta que las rugosidades no habían sido causadas por la textura del amate, sino por las infestas supuraciones de la bestia… Qué horror…! Quedó tieso de espanto, apenas pudo cubrir su rostro con sus manos cuando la horrible figura brotó del papel… y se vio rodeado: allí había jungla, verde, tambores que resonaban a lo lejos; entre los matorrales emergió un grupo de aztecas, sus brazos en alto, las miradas de hielo, la figura del dios irguiéndose tras de ellos, abalanzándose encima… no, no había escapatoria… las tinieblas y el sonido de los tambores, la selva, los pies que desearon huir y a cada momento enterrándose más y más en un denso fango… y la figura del dios caminando por los cielos y abriendo sus belfos ciclópeos.. ya estaba cerca, muy cerca… Qué espanto…!
El hombre había prometido que para ese lunes las quinientas copias estarían listas. Cuando el joven enhiesto llegó a la imprenta, al anochecer, descubrió que estaba todo en silencio y a oscuras. La puerta, abierta, le invitó a pasar. Buscó el interruptor de la luz y se encendieron dos tubos fluorescentes. Gritó el nombre del despachante, pero nadie acudió a su encuentro. Supuso, entonces, que ya todo había terminado. Se dirigió a la trastienda; el desorden que allí encontró fue la clave. Por doquier se vieron frascos de tinta derramando su contenido, tipos de plomo quebrados, cajones y repisas volteadas, vidrios que resonaban bajo la suela de sus zapatos.. y en un extremo del salón, una mesa y una lámpara aún encendida. Sobre la mesa, halló su papel amate, intacto. Tomó el papel, lo devolvió con cuidado a su sobre, abandonando, luego, la imprenta. Calle abajo, no pudo reprimir una lágrima que comenzó a rodar por su mejilla: el dios oculto era demasiado perverso y había que aplacar su furia de la manera que él ordenaba. En el papel amate ya eran seis los hombrecillos que bailaban su eterna Danza de la Lluvia y justo ese, el sexto, poseía un cráneo de singular forma oblonga, que lograba sobresalir del conjunto…
Marcelo Pérez
13/Diciembre/1983


Si querés suscribirte gratis a los envíos virtuales Ediciones Battaglia sólo tenés que ser mi amigo en Facebook y vas a recibirlos por mensaje de Facebook en pdf

GRUPO PAGINANTES EB FACEBOOK http://paginantes.blogspot.com/2019/05/grupo-paginantes-en-facebook.html



Infomación de Google Historial completo de todas las visitas a la página 1/5/2019: 87,759 
Mes de más visitas 11/2017: 4133
En ABRIL 2019 llegué al alumno nº 10.329 en mi taller literario presencial Y 4009 en mi taller literario virtual

AUSPICIANTES de NUEVAS LETRAS  Nº 29 $ 600 (6/2019)   Nº 30 $ 650 (9/2019) incluye difusión en redes sociales, en Nuevas Letras virtual, en Ciber Nuevas Letras, en Ciber libros NL, en páginas de Ediciones Battaglia y en Periódico Paginantes. Tené en cuenta que las versiones virtuales y de papel sumadas aumentan a un ritmo de 10.000 nuevos lectores cada 3 meses y conocen la revista 100.000 personas más cada 3 meses (se calcula al 28/2/2019 un total de 1.210.000 lectores y conocen la revistas 12.100.000 personas). Con esta publicidad vas a volar y vas a adquirir un enorme prestigio por apoyar a una revista que da posibilidad de publicación a tantos nuevos escritores.

Al 1/5/2019 Paginantes EN YAHOO llegó al mensaje 100.265




Mi WharssApp 54911 54594902 (también SMS)

TE ESPERO EN MIS TALLERES LITERARIOS
LUNES en El Viejo Buzón Neuquén 1100 a las 17, a las 18 o a las 19
MARTES en El Gato Negro Corrientes 1669 a las 10 y a las 11
SÁBADOS en café Martínez de Callao 858 a las 10 y a las 11
Y voy a volver a CLÁSICA Y MODERNA si CLÁSICA Y MODERNAvuelve

"Los sueños son imposibles, solamente cuando no se intentan" Luis Alberto Battaglia
"Algunos construyen entendimiento, otros destruyen lo que no entienden" Luis Alberto Battaglia
"Cuando el dinero se pierde se puede recuperar, cuando se pierden los principios ya no hay regreso" Luis Alberto Battaglia
"Perseguimos la vida sin reparar que por detrás nos persigue la muerte. O tal vez lo hacemos... porque vimos la sombra en nuestra espalda" Luis Alberto Battaglia
"Ahora los amigos se encuentran en las redes, antes nos encontrábamos en un bar. LA VIDA CAMBIA ¡¡SOMOS MOVIMIENTO!!" Luis Alberto Battaglia
"Los escritores debemos cerrar la grieta entre el Grupo de Florida y el Grupo de Boedo" Luis Alberto Battaglia

Dijo alguna vez en una nota Marco Denevi que perdimos la consideración porque dejamos de mirar las estrellas
"Socialismo es estar convencido de que todos tienen que tener los derechos y oportunidades que exigimos para nosotros" Luis Alberto Battaglia
"Todo lo que hago en mi vida responde a mi viejo sueño de niño de cambiar el mundo, no me mueve dinero ni prestigio, sólo el ánimo de ayudar a la gente pero a veces me duele la respuesta" Luis Alberto Battaglia
"Lo importante de los padres no es si les gusta tener hijos, sino si a sus hijos les gusta tener esos padres" Luis Alberto Battaglia
"Amigos del alma GRACIAS por estar del otro lado y darle más vida a mi vida" Luis Alberto Battaglia
"Se debe entender y explicar con claridad que lo público no es ´de nadie´ es ´de todos´ Los que roban no ´roban pero hacen´ solamente roban" Luis Alberto Battaglia
"Se debe transmitir a los niños con claridad el concepto de que las mascotas no son un juguete y que los animales tienen derechos" Luis Alberto Battaglia
"Para reconciliarte con una novia decí ´te amo´ muchas veces, pero ni una sola vez ´te necesito´ que la busques porque la necesitás le es detestable" Luis Alberto Battaglia
¿Sabías que la mayoría de las estrellas que vemos en el cielo a la noche no existen más pero las vemos porque sigue llegando la luz y que muchas de las que existen no las podremos ver por cientos o miles de años?
"Debemos cuidar mucho a los niños chiquitos, ni un segundo de distracción" Luis Alberto Battaglia
"La censura en el arte, bajo cualquier excusa, es un camino a la dictadura; si queremos tener un futuro, no censuremos a los artistas" Luis Alberto Battaglia
"Luchemos contra el ACOSO POR INTERNET, puede hacer mucho daño" Luis Alberto Battaglia
Si sos víctima de violencia de género o conocés a quien lo sea, podés llamar en Argentina al 144 (podés hacerlo durante las 24 horas)
"Los principios son tan importantes como la vida, tal vez más importantes" W Shakespeare
"Uno de los mejores escritores fue ciego y 1 de los mejores músicos fue sordo" Luis Alberto Battaglia
"¿Sabías que en ninguna parte del Quijote está escrito ´Ladran Sancho, es señal que cabalgamos´?" Luis Alberto Battaglia
"Las ideas van por modas como la ropa y no se te ocurra no ir con las ideas de moda puestas!!!" Luis Alberto Battaglia
"La cárcel es para protección de la sociedad, los encarcelados tienen que vivir en las mejores condiciones posible; o nos convertimos en una sociedad enferma" Luis Alberto Battaglia
"Yo amo a todo persona por el hecho de ser persona, no me importa la nacionalidad, las ideas políticas, las preferencia sexuales, las convicciones religiosas ni los gustos futbolísticos" Luis Alberto Battaglia
"Los padres deben recordar que pueden ser amigos de sus hijos pero sin dejar de ser padres. Un amigo acompaña, los padres educan" Luis Alberto Battaglia
"Añoro el tiempo en que hombres y mujeres podíamos creer en un ´te amo´", hoy son palabras que se gastaron de mentirlas y mal usarlas" Luis Alberto Battaglia
"¿Sabían que no debe decirse "divisible por" sino "divisible en"?" Luis Alberto Battaglia
"Más que los que inventan calumnias sobre mí, me duelen los que las creen" Luis Alberto Battaglia
"Según pasan los años entendemos cada vez más el mundo de antes y menos el actual Por eso nos parece que ´todo tiempo pasado fue mejor´" Luis Alberto Battaglia
"No sos loca, ni perseguida, ni histérica ¡¡¡EL ACOSO EXISTE!!! Para reporte y contención mandanos un SMS a 22676" Gobierno de CABA
"Respeto todas las ideas pero no respeto a la gente que no sabe respetar las mías" Luis Alberto Battaglia
"Prefiero morir de amor antes que vivir sin amor" Luis Alberto Battaglia
"Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien" Groucho Marx
"Sólo nuestros sueños pueden alcanzar el infinito, no dejemos de soñar" Luis Alberto Battaglia
"El salmón viaja cientos de kilómetros para ir a morir en el mismo lugar donde nació" Luis Alberto Battaglia
APRENDIENDO A VIVIR SE VA LA VIDA (escrito en un camión que circulaba por CABA)
Descubrí que el amor es capicúa y que felicidad se dice Félix. Itatí gracias por existir" Luis Alberto Battaglia
"Si usted cree en el más allá, córrase al fondo" (frase colocada en la entrada de un colectivo)
´Lei que fumar era malo y dejé de fumar, leí que las frituras eran malas y dejé de comer, lei que el sexo era malo y dejé de leer´ Paginantes
"Si le das el alma a alguien puede que nunca te la devuelva pero ¡¡VALE ESA PENA!! Lo peor en la vida es no poder amar" Luis Alberto Battaglia
En mi novela SÓLO UN ESCARABAJO incluyo este chiste de mi autoría: autoayuda "Ayúdese a usted mismo, nadie más está interesado en hacerlo"
"La calumnia es más peligrosa que las armas" Luis Alberto Battaglia
"-¿Como está el paciente? -Mucho mejor, antes tenía tres ojos ahora no tiene ninguno" Luis Alberto Battaglia de "Sólo un escarabajo"
“No me preocupa tanto la gente mala, sino el espantoso silencio de la gente buena” Martin Luther King
"Hay 2 tipos de desamparados, quienes saben que lo están y buscan no estarlo y los que se enteran demasiado tarde" Luis Alberto Battaglia
"Demasiadas veces: las mujeres se quieren casar y los hombres las quieren cazar... ¡Qué mundo tan triste!" Luis Alberto Battaglia
"Aquel que quiere permanentemente llegar más alto tiene que saber que algún día le invadirá el vértigo" Milan Kundera
´Barco se hundía x sobrecarga, capitán ordenó "arrojen la sobrecarga", se salvó "Suerte que había sobrecarga!" dijo´ Macedonio Fernández
"Fui víctima de la calumnia, de la ingratitud, de la injusticia, tantas veces... y algunos días o algunas noches, tengo el alma cansada" Luis Alberto Battaglia
"Le recordamos que somos editorial importante, ya que importante es la que no publicó ningún libro malo, y no publicamos ningún libro" ´Sólo un escarabajo´ Luis Alberto Battaglia
PREGUNTARON A BORGES ¿CREE EN LA EXISTENCIA DE INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE? Y ÉL CONTESTÓ ¿CREE EN LA EXISTENCIA DE INTELIGENCIA TERRESTRE?







BIENVENIDO A LAS METROLETRAS


((((())))))))))))


((((())))))))))))

Índice general del bog

(colocá el puntero sobre el enlace interno del blog donde quieras entrar y hacé un click)

SEGUIR MI BLOG PUEDE RESULTARTE UNA GRAN EXPERIENCIA Y DE MUCHA UTILIDAD, PARA HACERLO HACÉ CLICK EN LA PALABRA "SEGUIR" QUE FIGURA JUSTO ARRIBA DE MI FOTO. Cuando aparezca este mensaje: "502. That’s an error" LA OPCIÓN ES QUE INGRESES con cierta regularidad NO TE VAS A ARREPENTIR


* Si querés ayudar a que las actividades culturales Nuevas Letras, Ediciones Battaglia y Paginantes sigan existiendo auspiciá Nuevas Letras y/o sugerile a alguien que lo haga

SUBIR

No hay comentarios.: