jueves, diciembre 13, 2018

Al filo de la medianoche TE CUENTO UNA HISTORIA NOTA 38




17 de diciembre 2018


QUE NAZCA LA NAVIDAD (Luis Alberto Battaglia)



  Según la simbología religiosa, Jesús, el hijo de Dios, vino a la tierra y se sacrificó para salvar a la humanidad. Yo, que no creo en Dios pero me gustaría que existiera, que siento que la vida sólo tiene sentido si podemos ayudar a los demás. Veo un niño nacido en una familia muy pobre, hace muchísimos años, en una época sin tecnología alguna de difusión, y que pudo, sin embargo, agrupar a multitudes, y cambiar el mundo tanto como nadie más lo hizo en la historia de la humanidad. Si no era un Dios… merecía serlo.



  Yo, que soy socialista desde que tengo memoria, considero que Jesús fue el primer socialista. Y eso lo hace, a mis ojos, aún más grande. Siento el dolor y el amor, no de un Dios, de un hombre, un hombre que estaba dispuesto a dar la vida por una idea, por un ideal, por una convicción, por los demás. Yendo a una visión sociológica, creo que los gobernantes se sintieron amenazados por una figura carismática como jamás hubo. El asesinato de Jesús sería, en tal sentido, de carácter político.



  Toda la parte oscura de la vida, los traficantes de armas, drogas, personas, almas, los que anteponen sus intereses mezquinos al bien común, los que no saben amar, los que no saben perdonar, los que no saben pedir perdón. Todo lo oscuro tiene que ser transformado, aclarado, mejorado. Creo y quiero creer que no existen personas irrecuperables, y que los imposibles sólo llevan más tiempo, y que no hay techo para la bondad. Los buenos no sólo debemos, como yo lo veo, hacer el bien, sino también reaccionar ante el mal, porque en la indiferencia se muere el alma.



  Inauguremos la religión interior, que respeta las formas pero percibe el fondo con fuerza y decisión. Hubo en las páginas más amargas de la humanidad, represores que torturaban durante la semana e iban a la iglesia los domingos. Hay curas pedófilos, cómplices, hay monjas indiferentes al dolor, hay maestros que no enseñan, hay famosos que usan su fama para abusar de un hombre o una mujer. En una auténtica religión interior, nada de eso debiera existir.



  Itatí, el amor de mi vida, a veces me hace una de sus preguntas profundas. Me dice “¿vos creés en el amor?” “Por supuesto” contesto. Y entonces agrega “Si creés en el amor, entonces creés en Dios” En ese Dios Amor me veo y me encuentro, y por supuesto creo. Y es desde ese amor que me duele que en nombre de la religión se mate, se discrimine, se llegue a abolir la libertad. Desde estos suburbios del sentir religioso, en los que me encuentro, lanzo un pedido a la religión central: no mates por religión lo mismo que no matarías por amor, no discrimines por religión, no persigas ni humilles ni odies, jamás por religión.

  La navidad, es un buen momento para repensar la vida, comprender más a los demás, comenzar a ayudar y acompañar más a los débiles, a los solos, a los enfermos, a los que viven en las cárceles, a los excluidos del mapa del mundo, a los tristes. Si existe un Dios, te juro, que va a estar muy dichoso; y si no existe, tomemos de la religión tantas enseñanzas de tantos años, para crear un mundo de amor y felicidad. La ternura nos habita, sólo hace falta buscarla. Y quien se alejó de ella por desgracias y sinsabores de su vida, incluso quien equivocó el camino, puede volver, y también es cuestión de buscar. Somos lo que hacemos, más que lo que decimos y pesamos. Si amamos somos amor, si alegramos a los demás somos alegría; si buscamos lo mejor, lo que tenemos adentro, SOMOS FUTURO. Cuando levantes tu copa en el último minuto de la nochebuena y repartas abrazos y buenos deseos. Repetí, sentí, ese hermoso poema de P. Dennis Doren “La inteligencia sin amor te hace perverso, justicia sin amor te hace implacable, la diplomacia sin amor te hace hipócrita, el éxito sin amor te hace arrogante, la riqueza sin amor te hace avaro, la docilidad sin amor te hace servil, la pobreza sin amor te hace orgulloso, la belleza sin amor te hace ridículo, la autoridad sin amor te hace tirano, el trabajo sin amor te hace esclavo, la simplicidad sin amor te quita valor, la oración sin amor te hace introvertido, la ley sin amor te esclaviza, la política sin amor te hace egoísta, la fe sin amor te deja fanático, la cruz sin amor se convierte en tortura, la vida sin amor... no tiene sentido”


  Hoy, en el último programa de 2018, quiero decirte: El nacimiento de un hombre tan grande y que como Mahatma Gandhi o Luther King, dio la vida por el bien; debe empujarnos a celebrar… desde el ama. Y cómo homenajeamos a Jesús: perdonando las ofensas, no cayendo en la tentación, y librándonos del mal, ahora y en la hora de nuestra muerte.

  Así sea 

LUIS ALBERTO BATTAGLIA

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