Al filo de
la medianoche 9/9/2019
TE CUENTO
UNA HISTORIA NOTA 61
RAZONES DEL
ALMA
Amigos. Escribo para la radio, son las tres
de la madrugada. Acá estoy, frente a la computadora, para que los que me dictan
desde algún lugar inexplicable me dicten algo hoy. Un día, hace muchos años, mi
mamá me miraba escribir un poema, y me dijo "¿quién te dicta?" El
chiste, adquirió luego realidad. Es como si me dictaran; tal vez sea como
dicen: inspiración. Inspirar es tomar aire, que llegue una bocanada a los
pulmones. Expirar es dejar de existir ¿Dirá este recorrido idiomático que la muerte
es contraria a la creación o la creación contraria a la muerte? No lo sé. Pero hoy
recuerdo muchas noches, en esta casa, solo, escribiendo; mientras el leve
sonido de algún automóvil a la distancia era mi música de fondo.
Cuando se pueblen mis palabras del otro lado
del olvido. Podrán decir que fui desordenado, cometí errores, confié en quien no debía. Pero nadie dirá que
no amé a las letras. Como amo a esta radio, a este programa, y a ustedes que me
escuchan atravesando algún infinito. A ustedes, a quienes les agradezco ser
escritor de radio. Los escritores, este conjunto de insensatos, somos
inventores de aviones que no vuelan, lluvias
que no mojan, banderines que representan la libertad. Los escritores, grupo de locos sin remedio, que se extravían en
el camino a casa y suben a las estrellas. Traficantes de palabras,
esperanzas, sueños, nostalgias.
Escritores somos todos, aunque, aún, muchos
no han llegado a saberlo. Hoy te invito a mis rituales, la contemplación del
silencio, el café con mate que compaña mis noches de trabajo en las palabras. Sí,
como diría Facebook: soy escritor y trabajo en
palabras. Gerente, mi alma.
Mientras escribo, al mismo tiempo, me imagino
a mis amigos Macumba escuchándome. El clima en un programa de radio es ameno,
lo he visto siempre que fui invitado y lo veo de participante. Un programa de
radio se parece muchos a mis talleres literarios, donde todo es felicidad; aunque
en mis talleres no gano demasiado dinero y en los programas donde participo lo
hacemos sin ganar un austral. Parece haber en las actividades netamente
creativas, un motor que supera lo económico. Y a veces, el artista, pese a eso
o tal vez gracias a eso, puede llegar a juntar grandes sumas. Se compensa con las
caídas. Pero lo que nunca perdemos es la felicidad del trabajo. Preparo, por
ejemplo, mi parte del programa, no gano nada y a la vez lo gano todo, porque
vas a escucharme, radioescucha, y voy a poder contarte mi alma. Y se parece a la literatura, ese trabajo en que los
escritores, solos, ante un papel o una pantalla, preparamos nuestro programa.
He vivido el papel, las redes, los blog, las
páginas, los foros, los talleres literarios, los encuentros literarios, y el mundo
radial; todos lugares y estrategias para llegar a vos, que te podés llamar
lector, público, amigo, seguidor, radioescucha, alumno; pero que siempre sos
vos, la razón de mi vida.
Un abrazo.
Luis Alberto Battaglia
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